miércoles, 7 de enero de 2015

A propósito de lo ocurrido hoy en París, NO A LA INTOLERANCIA

Me siento consternado por lo que todo apunta a que se trata de un ataque de odio por parte de unos fanáticos religiosos. Quiero ser prudente, porque aún es pronto para afirmar que es así, y no quisiera emitir juicios de valor de forma gratuita. Si está confirmado que hay una masacre, pero no aventuremos teorías hasta que se conozcan todos los detalles.
Es el momento de la prudencia porque habrá quienes aprovechen este hecho para manifestar su odio al diferente, y para descomponer, aún más, el sistema de sociedad hipócrita en el que vivimos. Todos somos las víctimas de esa gentuza disfrazada de defensores a ultranza de las religiones, cuando en realidad solo son grupos de poder. Es un acto de puro fascismo, que dará alas al fascismo europeo. La religión es solo una excusa para la barbarie, y la forma más antigua usada por el hombre para medrar por el poder.
Ya nos tocó en Madrid y en Londres, y ahora le ha tocado a Francia, el país de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Hoy estos tres derechos han sido pisoteados. Algo se debe estar haciendo mal en ese país, donde muchos jóvenes de los barrios de las afueras de las grandes ciudades, acaban siendo carne de cañón, de los extremismos, de la delincuencia y del fanatismo. El fanatismo solo se puede nutrir de la ignorancia, el odio, y la miseria social.
Si se confirma la vinculación del islamismo con el atentado, será paradójicamente la extrema derecha francesa, esa que siempre apoyó al extremismo islámico fuera de territorio francés, la que electoralmente será más favorecida por lo ocurrido hoy. Por el contrario, a quien más daño le hará será a la gran mayoría musulmana respetuosa. Seguro que escucharemos que aprovecharan la sangre para exigir recortes a las libertades de las personas por su condición o raza.
Para poner a cada cual en su lugar, sería positivo que la comunidad musulmana que reside en toda Europa se manifestara de manera contundente contra estos asesinatos. Cuanto antes mejor, para callar esas bocas interesadas.
Parece claro que se trata de un atentado contra la prensa. La libertad de prensa y de expresión en el mundo, empiezan a costar un alto precio, pero siguen siendo fundamentales en nuestras sociedades democráticas. Esa libertad la mutilan quienes fomentan el racismo, la xenofobia y la falta de respeto a opiniones diferentes, porque con ello justifican la intolerancia y el fundamentalismo.
Nunca existen motivos para matar, ni políticos, ni religiosos. Si independientemente de creencias, entre todos no somos capaces de cambiar nuestras formas de relación en el viejo continente, se acabó la Europa donde se pueda libremente criticar todo lo que no nos guste. La idea es simple: NO A LA INTOLERANCIA.

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