sábado, 7 de junio de 2014

¿Secretario o Secretaria General socialista?

Por diferentes razones se va reduciendo el número de aspirantes a la Secretaria General del PSOE, aunque aún es posible que aparezcan nuevos candidatos/as. Personalmente creo que hay mucha gente válida para esa responsabilidad pero no todos darán el paso, y el trascurso de los días va reduciendo esas opciones. Mis amigos me preguntan a quién apoyare, pero mi decisión (que está tomada) no tiene aún nombre.
 
La normativa que regulará el Congreso Extraordinario y la premura de su celebración, propician que resulte más decisiva la imagen de los candidatos para obtener los apoyos de los militantes, que los contenidos programáticos que cada opción defienda. Seguro que todos llevaran propuestas interesantes, pero la necesidad de dar una determinada imagen puede hacer que estas se queden en un segundo plano.  Ya se sabe que el habito no hace al monje, o que las apariencias pueden engañarnos, pero en la era de las nuevas tecnologías vale más una imagen que mil palabras.
 
Más de tres décadas de militancia, le vuelven a uno escéptico, y más si se está convencido de que aun siendo importante la imagen, lo importante son las ideas y que a la gente le preocupan las soluciones y no tanto los posibles nombres. No deberían ser tan importantes los gestos a la galería, ni el rostro agradable, ni la imagen más juvenil con que se adornen los candidatos, que aunque son cuestiones para ser tenidas en cuenta, si de verdad queremos la regeneración del socialismo, el apoyo debería decidirse en función del programa que presente cada uno de los candidatos o candidatas.
 
Y es que son muchas las cuestiones programáticas que precisan un posicionamiento claro y decidido, si se ha percibido con claridad el mensaje enviado por los ciudadanos a los socialistas en los tres últimos procesos electorales. Amén de resituar al PSOE en el siglo XXI y recuperar la confianza del electorado, también tienen que ponerse sobre la mesa como se van a afrontar los retos que España y Europa tienen por delante.
A nivel interno, debe quedar claro que aplicará el principio de un militante un voto en la toma de las decisiones, el compromiso de abordar un debate profundo de propuestas ideológicas, y que el programa del socialismo no se construya desde los despachos sino desde la participación de la militancia.
La apuesta por un modelo de sanidad pública y descentralizada, por una escuela pública, gratuita y de calidad, por una vivienda digna, por la paralización de los desahucios, las viviendas titularidad pública destinarlas a vivienda en alquiler social, se me antojan propuestas que no pueden faltar para atender lo que los ciudadanos piden, marea tras marea.
Que la crisis no tuvo la respuesta correcta en su momento por nuestra parte, no debe hacernos renunciar a cambios que permitan la redistribución de la riqueza mediante un nuevo sistema tributario progresivo y equitativo que grave las rentas según los ingresos, y que contemple rebaja del IVA a los artículos de primera necesidad y su aumento a los bienes de lujo, que permita el establecimiento de una renta básica universal, y el recuperar la existencia de una banca pública, y un modelo energético que propicie el uso de energías renovables.
Muchas de las reformas del PP en estos casi tres años deben ser anuladas por lo que han supuesto para la ciudadanía en su conjunto, y es necesario una nueva reforma laboral que defienda los derechos de los trabajadores e incentive la creación de puestos de trabajo para mayores de 50 años y los jóvenes, la derogación de la reforma de la administración local, la aplicación de la aconfesionalidad del estado mediante la defensa del laicismo y la revocación del concordato con la Iglesia, la recuperación del principio de justicia universal y la anulación de las tasas judiciales, o en caso de que sea aprobada la derogación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo.
Y como programa de mínimos, tampoco puede estar ausente de las propuestas del candidato el compromiso de abordar una reforma constitucional que se adapte a las exigencias de una España más moderna y a un modelo federal del estado, que incorpore la participación  ciudadana en la toma de decisiones importantes, transparencia en la gestión pública y lucha contra la corrupción en cualquiera de sus formas, la reforma de la ley electoral y la apuesta por listas desbloqueadas, defensa de primarias en todos los partidos, incompatibilidad de cargos, y que anule la reforma que se hizo del artículo 135 de la misma.
Pero tampoco debe quedar fuera del plan de trabajo del próximo Secretario General, el compromiso de trabajar por una gran alianza de la izquierda española que lleve al parlamento la mayoría social progresista que los resultados electorales evidencian.
Son muchas cuestiones, y no son fáciles de implantar, pero solo lo que se piensa se puede realizar, y un partido de izquierdas no puede renunciar a lo que en conjunto significan esas propuestas, que no es otra cosa sino el compromiso de trabajar desde la política para los ciudadanos. Es la hora de un partido para la gente y de la gente, es la hora de posicionar al PSOE como lo quieren sus bases, un partido comprometido con el pueblo del que venimos y al que aspiramos a representar.
Desconozco si alguno de los aspirantes llevara todas estas ofertas en su programa, pero mi apoyo lo obtendrá el que más se aproxime a estas demandas. Las décadas de militancia también llegan a cansar, y si no se ven decisiones políticas claras el cansancio se torna desesperanza. Yo aún tengo la esperanza de que después de ese congreso extraordinario ya no haya medias tintas. No quisiera equivocarme.

 

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