miércoles, 25 de junio de 2014

AHORA QUE YA GOBERNAMOS, VAMOS A CONTAR MENTIRAS

El PP por boca de Montoro, ha anunciado a bombo y platillo lo que según sus partidarios, es lo que mejor saben hacer cuando gobiernan, y que ellos llaman “bajar los impuestos”. Después de casi tres años machacando a trabajadores y clases medias, y favoreciendo a las grandes fortunas incluso con amnistías fiscales, al ver que de nuevo se acercan contiendas electorales en el próximo año, en los despachos de la calle Génova han decidido lavarle un poco la cara a su política económica, y poner en marcha este “engañabobos” al que ellos denominan propuesta de reforma fiscal.
Dice el catedrático vasco Ignacio Zubiri, experto en fiscalidad, que es "una reforma fiscal ineficiente e injusta, que ni mejora la eficiencia ni la equidad ni estimula el crecimiento, ni favorece la corrección del déficit". Yo añadiría a este comentario, que es cierto que puede rebajar la recaudación por vía IRPF, pero no es menos cierto que hace un reparto desigual de esa rebaja, beneficiando a las rentas medias-altas y altas (al aumentar la lista de regalos fiscales que les hace), mientras que esa rebaja a las medias- bajas y bajas no compensará lo que llevan perdido y siguen perdiendo con los recortes en servicios públicos que durante tres años llevan soportando.
Se puede resumir esta reforma diciendo que no cambia la estructura fiscal que era lo que anunciaron y lo que realmente necesitábamos para luchar contra la desigualdad económica existente en este país. Pero con esta reforma los impuestos no bajan para todos, e incluso para algunos hasta subirán, a los autónomos se les vuelve a prometer para 2015 lo que ya se les prometió para 2013, y si hace el alarde de bajar el impuesto de sociedades para las grandes empresas del 30% al 25% pero en 2016. Entre sus déficits están que no discrimina entre renta e ingresos, que no sirve para incentivar y financiar las políticas sociales que el PP se ha cargado con sus recortes, y sobre todo que no aclara como se abordará el fraude fiscal existente, posiblemente porque aunque si interese a las arcas públicas, no le interese tanto a los impulsores de esta reforma. 
Al descender la recaudación del IRPF, eso nos llevará a reajustar el déficit a base de más sacrificios y sablazos a los de siempre. Si esta rebaja fiscal va a suponer unos 9.000 millones menos de recaudación según los cálculos del gobierno, y por otro lado ese mismo gobierno se ha prometido a que España  va a recortar en 30.000 millones en gasto público, esta rebaja hará elevar esta cifra a 39.000 millones, lo que representa casi cuatro puntos del PIB. Y esos recortes, conociendo a este gobierno, ya se sabe dónde acabarán afectándonos, lo que debería preocuparnos porque tendrá efectos negativos sobre educación, sanidad y pensiones, puesto que es seguro que para ajustar las cifras recurriran de nuevo a disminuir el gasto público, y como llevan haciendo desde que gobiernan, esto se reflejará en unos servicios públicos de peor calidad.
El por qué se anuncia ahora, se puede intuir, y es seguro que se hace buscando un efecto electoralista, pero esto dificultará el cumplimiento del déficit en 2015. No es un cambio de modelo fiscal, sino una reforma que mantiene y consolida las desigualdades, y que es solo puro maquillaje electoral. Si realmente se quisiera redistribuir la riqueza entre todos los españoles, se haría utilizando para ello cambios en la distribución del gasto público, no haciendo una reforma solo sobre los ingresos. Vamos a seguir igual que estabamos antes, con una fiscalidad injusta e insuficiente.

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