A nadie se le oculta la penosa
situación que sufre nuestra juventud, agravada con la crisis actual, teniendo
que hacer frente a la falta de
oportunidades y estoy seguro de que de su desafección y desinterés general por
la política, está esa cruda realidad. En esa situación laboral general,
puede que la de nuestros jóvenes en Castilla La Mancha sea de las más
sangrantes del país, viéndose obligados a buscar trabajo en otras comunidades o
en otros países una vez que acaban sus estudios. Les ocurre a todos, pero lo nuestro nos duele más.
Sin embargo, hay jóvenes decididos
a buscar su futuro en nuestra Comunidad, y saben que conseguirlo pasa
necesariamente por un cambio en las políticas
dirigidas hacia ellos, y eso solo
será factible si consiguen que se les escuche. Por eso, que a las direcciones de las organizaciones
políticas juveniles, accedan jóvenes impulsores de proyectos inconformistas con
la realidad y sin miedo a abordar cambios a veces discutibles, me parece esperanzador,
con independencia a la ideología de la organización. Tienen el derecho a equivocarse como lo hemos hecho los demás con su
edad, y a no querer ser tutelados como no quisimos serlo muchos de nosotros.
Las
Juventudes Socialistas fueron fundadas por Tomás Meabe en 1903, pero es en
marzo del 77 cuando se reactivan en la era democrática. Desde entonces su
evolución ha estado ligada a la del Partido Socialista PSOE, y son representativas de la juventud al
formar parte del Consejo de la Juventud de España.
Hago
esta breve reseña, porque ayer se
celebró el Congreso Provincial de JJSS de Albacete en el que se designó una
nueva Ejecutiva Provincial de la organización juvenil. Hubo dos
candidaturas con planteamientos opuestos, pero del congreso salió una sola
ejecutiva provincial.
Y es importante que fueran dos las propuestas.
Si una organización quiere avanzar y asegurar
su crecimiento, necesita de la discrepancia leal y sincera, pero a la vez
valiente y segura, porque solo así podrá mantener activos a sus militantes,
lo que le permitirá avanzar. La vida nos enseña que norma y discrepancia están íntimamente
ligadas, y ambas son necesarias para cualquier avance.
Cuando
tanto hablan algunos de divisiones internas, me gustaría conseguir que de una vez nos enteremos, que discrepar
dentro del PSOE no es ser menos del PSOE, ni hacer menos PSOE. Y por
similitud, igual ocurre en las Juventudes Socialistas. Solo demuestran falta de memoria histórica quienes no vean que de los grandes
debates han salido nuestros mejores militantes y nuestras mejores propuestas.
Este no puede ser un partido de un gran liderazgo si sigue confesándose organización
de izquierda, porque son los líderes incuestionables
los que llevan a sus organizaciones a la desaparición. Que existan fuerzas opuestas es imprescindible, porque solo de ahí pueden
salir propuestas alternativas, y son esas discrepancias las que garantizan la
evolución de la organización.
Tengo
la esperanza de que desde JJSS de
Albacete se apueste de forma decidida por mayor transparencia y más democracia
interna, y por aspectos que en el PSOE aún no acaban de asumirse como son la elección directa de los Secretarios
Generales por voto directo de los militantes como ha aprobado Galicia, las
listas abiertas para la elección de delegados a los congresos, la limitación de
mandatos y la incompatibilidad en el ejercicio de dos cargos, etc. Son cambios
internos que no pueden imponerse, sino
que habrán de debatirse se quiera o no, porque es inevitable que solo el hecho de plantearlos
ya es una forma de evolución que nos acerca al electorado.
Y
termino este comentario reiterando mis mejores deseos de éxito a la nueva
ejecutiva de Juventudes, pero me permito rogarles que se apliquen el significado de una frase que le escuche hace unos días
a una compañera de Madrid, y que me impacto por el buen resumen que en ella se plasma:
los socialistas debemos empezar a
entender que el voto no se pide, se merece.
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