domingo, 31 de marzo de 2013

Contra la corrupción, soluciones, no solo declaraciones


La Semana Santa ha servido de bálsamo al Partido Popular. Un vistazo a los medios de comunicación hace parecer que esta semana solo ha existido la corrupción relacionada con el caso ERE en Andalucía, y que la financiación ilegal del PP es un azucarillo disuelto entre procesiones y tambores. Algunos dirán que antes solo se hablaba de Bárcenas, pero la respuesta a estos es fácil: que exista el caso ERE no ha hecho desaparecer por arte de magia la Gurtel o a Bárcenas.

Hemos visto en días anteriores, como las portadas de los medios de comunicación se olvidaban de la pésima gestión económica de nuestro gobierno para centrar sus titulares en la corrupción política. Ni la prima de riesgo, o la caída del PIB importaban nada ante las cuentas en Suiza. Ahora se ha hecho algo parecido, olvidarse de la banca helvética para machacar a Griñan y a los sindicatos, dando la sensación de que esto es algo que a todos afecta, lo que hace menor el problema del PP. Nuestro sabio refranero dice que mal de muchos consuelo de tontos, y por tontos deben de tomarnos a los ciudadanos y ciudadanas porque este es el método con el que unos y otros tratan de afrontar los casos que les afectan.

Cada vez es más raro, encontrar un ciudadano de este país que no comparta la idea de que la corrupción política es posiblemente el principal factor que nos dificulta la salida de la crisis económica, por la desconfianza que proyecta sobre los gobernantes, y consecuentemente sobre sus acciones de gobierno que pasan a estar bajo sospecha, sean estas cuales sean.

Quizás sea bueno intentar ver las causas que permiten la existencia de la corrupción en nuestro sistema político y administrativo, sin olvidar que también está ligada al sector privado. Con seguridad la primera causa de la corrupción está en la falta de valores y de una conciencia social que preconice el que no todo vale. Estas carencias mezcladas al materialismo y a la baja autoestima personal, conforman un coctel de difícil manejo. 

Pero sin duda, lo que más propicia los comportamientos corruptos y las grandes y pequeñas corruptelas, es el sentimiento generalizado de vivir en la impunidad que existe entre los corruptos. Posiblemente se sienten amparados  en la complejidad de un sistema de administración desconocido para la mayoría de ciudadanos, poco eficiente, poco transparente y donde el funcionario público se ve como poseedor de un poder difícilmente incuestionable.

Otro factor que me parece destacable como causa de la corrupción, es que estamos en un país donde los salarios son demasiado bajos y eso propicia que corruptelas que permitan llegar más holgados a fin de mes, no se entiendan como corrupción sino como parte de nuestra idiosincrásica picaresca hispana.

Se nos repite a menudo a los ciudadanos que son los medios de comunicación los que sacan a la luz los casos de corrupción, lo que resulta cierto. Pero no lo es menos que sobre esos medios existe un control de determinados intereses económicos que propician que a la luz salgan determinados casos, mientras otros son silenciados por esos medios, o aparecen o desaparecen de los noticiarios según las directivas de sus propietarios a esos medios.

En cualquier caso la corrupción socava la democracia, cuestiona el imperio de la ley, erosiona las instituciones, hacer perder legitimidad a los gobiernos, provoca intolerancia entre los ciudadanos, causa ineficiencia en la acción de gobierno, aumenta los costes de servicios e inversiones, o facilita la destrucción del medioambiente.

Últimamente podemos añadir a esta lista de efectos, como también la ayuda humanitaria se ve socavada por la corrupción, y queda limitada a aquellos que tienen conexiones o pagan sobornos, haciendo aplicable el principio de que la corrupción trae más corrupción. Tampoco está exento de corrupción el deporte, ni las organizaciones no gubernamentales, ni las organizaciones religiosas.

Parece por tanto evidente, que para nuestro país permitir que exista la corrupción, es asumir un lastre para la economía y su recuperación. Pero sin embargo no parecen los partidos políticos en su conjunto dispuestos a dar las respuestas adecuadas a este fenómeno. No basta con grandes frases y declaraciones, lo que se necesitan son  soluciones, y no es esa la impresión que se transmite desde los gobernantes a los gobernados.

El tráfico de influencias, o la obtención de favores ilícitos a cambio de dinero u otros favores, suponen la vulneración del derecho a la igualdad ante la ley que tenemos reconocido todos, y una vulneración de los principios democráticos. No sé lo que gustaría hacer a los militantes de otros partidos ante la corrupción propia, pero a todos los socialistas nos gustaría que la lejía y el aguafuerte se usen cada vez que encontremos el menor rastro de suciedad en el nuestro, porque tampoco podemos estar absolutamente exentos de un problema hoy generalizado.

viernes, 29 de marzo de 2013

Ya vale de cerrar los ojos: imprescindible el “un militante, un voto”


Ayer leí un artículo sobre la valoración ciudadana de los dos grandes partidos PP y PSOE, y de las dos fuerzas emergentes IU y UPyD, que plantean ser la alternativa al bipartidismo. La conclusión que extraía era la necesidad de que se produzcan cambios en la ley electoral para que se llegue a evitar el bipartidismo, y que no hay configurada una alternativa similar a la italiana representada por Grillo, aunque puede surgir.

Esta mañana y en la misma línea de análisis, leía una encuesta de europapress.es encuesta en la que se refleja el grado de desafección ciudadana con los grandes partidos y sus líderes. En mi  facebook cuestionaba que mas hace falta ver para que en el PSOE se reaccione.

Curiosamente en ambas publicaciones se obvia la opción de que en uno de los dos grandes partidos se produzca una profunda transformación de proyecto y cambio en el liderazgo, y cuál sería su repercusión en el panorama que describen. Que el cambio se produzca en el PP no es posible, porque ni tan siquiera es probable. Que ocurra en el PSOE, no solo es probable sino que es posible por estar cada vez mas internamente demandada, como confirma la encuesta citada. Es hasta necesario.

El deterioro de la política ante los ciudadanos es claramente fruto de actitudes indeseables de los partidos en ocasiones, y en otras precisamente por la falta de actuación de sus cúpulas dirigentes. Que eso haya ocurrido en el PSOE me duele, y aunque sé que se trata de evitar ese deterioro con más transparencia, profundización de la democracia interna, lo que no acaba de asumirse por la dirección, es que para que esos cambios resulten creíbles al electorado es imprescindible la participación de la totalidad de nuestras bases y no solo de las elites. Extender la propuesta gallega a toda España era una oportunidad de avanzar, no un problema interno como se ha transmitido desde la Ejecutiva Federal.

Esa actitud es incomprensible en una ejecutiva surgida de un 38 Congreso en el que fuimos capaces de aprobar que los  ciudadanos y ciudadanas tenían que participar de forma más activa en los procesos de toma de decisiones de nuestro partido. Asumir eso implicaba y obligaba a más democracia interna, más pluralismo, más libertad y más tolerancia en el debate de propuestas internas y la nueva Ejecutiva lo sabía. Y desde luego ignorar cuestiones como la premisa “un militante, un voto” que sigue poniendo los pelos como escarpias a algunos miembros de las direcciones del partido, es contraria al espíritu de lo aprobado en Sevilla.

Desde ese Congreso siguen pasando los días, y encuestas como la citada, cada vez hacen parecer más necesario que el PSOE realice un auténtico ejercicio de refundación dando con ello respuesta a lo que demanda nuestro electorado, pero eso será imposible si sigue existiendo  miedo a grandes reformas internas, sobre todo a la que suponga dar la voz a su propia militancia en cuestiones clave.

Los demás partidos de izquierda plantean un frente común frente al PP en el que se olvidan que los socialistas que militamos en el PSOE también somos izquierda, aunque la deriva de la dirección de los últimos treinta años pueda hacer dudarlo a algunos, aunque siempre por intereses propios. Ese frente común de la izquierda nacerá cojo si no incorpora al PSOE. Dejando como secundario que quienes lo plantean nos excluyan, solo nos incorporaremos a ese proceso si internamente hacemos una presión fuerte y sostenida desde la militancia para exigir nuestro derecho a un partido socialista sólido, adaptado a la sociedad actual, y con un proyecto nítidamente socialista, es decir, de izquierda.

El desencanto y la desmotivación existentes, que hacen creer a muchos y muchas militantes que el cambio interno no es posible, y se muestran resignados a que las actuales cúpulas con capacidades camaleónicas persistirán sine die al frente del partido, tiene que acabar. Ese cambio de personas parece difícil, y más cuando ahora algunos son capaces de cambiar su discurso tradicional contrario a las primarias,  a la limitación de mandatos o a la incompatibilidad de cargos, y hoy lo proponen, aunque nunca se los aplicaron ellos. Todos tenemos derecho a rectificar, pero en algunos la rectificación suena a nuevo posicionamiento para seguir en el machito, y muchos militantes creen que lo conseguirán y seguirán decidiendo nuestro rumbo.

Puedo equivocarme pero su tiempo ha pasado. Nos toca a las bases que somos las únicas capaces de  superar ese desencanto social existente con nuestro partido, pero primero esas bases tenemos que convencernos de que el futuro del PSOE está en nuestras manos.

 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Se ha ganado una batalla, pero por desgracia, continúa la guerra.


Con nocturnidad y alevosía, el gobierno Cospedal ha derogado la orden de cierre de las urgencias nocturnas de los 21 Puntos de Atención Continuada (PAC) de la región, a raíz de las resoluciones judiciales que dan la razón a los ayuntamientos afectados. Por esta orden hemos conocido manifestaciones de los vecinos impensables en pueblos pequeños, dimisiones de concejales del PP, y una serie de declaraciones del gobierno regional en estos tres meses transcurridos que merecen ser comentadas.
 
La rectificación es la muestra de que “si se puede” pero que para conseguirlo es necesario la lucha diaria como han hecho los ciudadanos afectados, y es gracias a esa lucha y solo a ella, por la que se ha conseguido este paso atrás de Cospedal. Los ciudadanos de nuestra región han dado al resto del país una lección que deberían aplicarse.
 
La primera reacción al leer esta mañana la noticia, no puede ser otra que la satisfacción como trabajador de la salud y ciudadano,  por considerar que lo que se pretendía con esa orden no era un tema de ahorro económico, sino un cambio en el modelo asistencial en la comunidad, y en concreto en lo referente a los ciudadanos rurales y a sus derechos.
 
Sin embargo, esta tarde leyendo las declaraciones del consejero Echaniz, mi satisfacción inicial se ha transformado en un “a ver que se le ha ocurrido ahora”. El porqué de este cuestionamiento trataré de explicarlo a continuación.
 
Quien rectifica no es un consejero cualquiera. Echániz, médico de profesión y colegiado en Guadalajara, se caracteriza por ser alguien al que se le calienta la boca  a las primeras de cambio, lo que le costó salir con las orejas gachas de la Comunidad de Madrid. Es el consejero que con una actitud de soberbia extrema, fue capaz de convertirse en ocasiones en Trending Topic de las redes sociales, al provocar con sus declaraciones la indignación de compañeros médicos y ciudadanos en general. Es el responsable de sanidad del PP.
 
Frutos de su verborrea, son frases como  “Los médicos duermen, no trabajan”, llamar “francotiradores” a los dependientes, acusarnos a los médicos de “llorar, trabajar poco y mirarse el ombligo”, o decir que el copago de medicamentos por los pensionistas eran “cuatro cafés al mes”, o decir que los inmigrantes “cogen una patera porque sabían que en España tenían la asistencia sanitaria garantizada”. Estamos por lo tanto, ante las expresiones claras del pensamiento de la derecha pura y dura. Lo único que se me ocurre decirle, es que se descalifica el solo.
 
Hoy, después de la rectificación, ha declarado en Cuenca, que si pensamos que se trata de un paso atrás nos equivocamos, porque piensa mantener los mismos principios que le hicieron plantear el cierre de urgencias. Textualmente ha dicho que "no ha sido una rectificación, sino todo lo contrario, ha sido un paso para tomar impulso y seguir haciendo las cosas bien", y a continuación ha anunciado un nuevo plan de asistencia sanitaria rural “más riguroso y pegado al terreno".
 
La sensación que tenemos muchos y muchas es que Echaniz ha decidido que si no queremos café, vamos a bebernos dos tazas. No afectará solo a los veintiún puntos PAC cerrados con la orden ahora derogada, sino a la totalidad del mapa sanitario regional. Y sobre todo lo que parece aconsejarnos poner las barbas a remojar, es la calificación de que ese nuevo plan quiere ser “mucho más ambicioso” para conseguir una sanidad “más moderna, más ágil y más resolutiva, que genere mucha más satisfacción a todos los ciudadanos de la región”. En resumen, esto se traduce en: os vais a enterar ignorantes.
 
Todo hace pensar por quien lo dice, y por el tono de sus expresiones, que al parecer estaría pensando en vengarse de los ciudadanos que han osado contestar a sus caprichos. Para el gobierno de la señora Cospedal y sus consejeros, no debe ser aún suficiente el aumento del paro, cargarse la atención a dependientes, el copago de los medicamentos y ambulancias, disminuir pensiones, disminuir las becas, quitar el transporte escolar, y otras muchas cosas que los castellano manchegos soportamos cada día. Necesitan rematar su faena y a nosotros.
 
En cualquier país europeo, este consejero no duraría un solo día en el cargo, pero aquí ya sabemos que el verbo dimitir es un nombre ruso, y cesar es un emperador romano. Pero estos dirigentes son los que nos hemos dado nosotros mismos, y aunque no lo creo, deben ser los que nos merecemos los honestos y honrados ciudadanos de esta región.
Habrá que estar atentos, porque la sensación es que esto no ha acabado, sino que acaba de empezar.
 

lunes, 25 de marzo de 2013

!Cospedal, veste al pijo!


Hay ocasiones en las que uno puede llegar a avergonzarse de sus representantes, y eso lo consiguió ayer la señora Cospedal, al menos conmigo, y creo que con otras y otros muchos castellano manchegos.
Esta señora que debe pensar, que el hecho de ocupar un cargo público le otorga patente de corso para decir lo que en cada ocasión le venga en gana, no se digna valorar si sus insidias gratuitas ofenden a sus administrados, que no a sus gobernados, porque para eso hay que ser gobernante y no un mero administrador como parece ser esta señora.
Los hechos son conocidos. Aprovechando la inauguración del congreso de Nuevas Generaciones del PP, la señora se permite acusar al PSOE y al resto de formaciones del espectro político de generar frustración entre los jóvenes, e inculcarles violencia y agresividad, impidiéndoles pensar, decidir y expresarse libremente. Sobre esta intervención me surgen algunos comentarios.
Lo primero que puede decírsele a esta gran pensadora manchega, recurriendo para ello a algo tan cervantino como el refranero, es que “piensa el ladrón que todos son de su condición”. Por si no es consciente de ello, es precisamente ella misma quien en ese acto adoctrina e impide pensar libremente a su auditorio de jóvenes del PP, y a la vez incita al odio a los rivales políticos.


Lo segundo es, que al decir esto no solo miente, sino que sabe que miente, y eso se llama cinismo. Ella sabe que cuando se ejerce violencia oratoria, es cuando se acusa a los demás de violencia. En este tipo de intervenciones ella inculca a los cachorros del PP violencia y agresividad, mostrándose como realmente es, cínica y manipuladora. La única disculpa que tiene, es que se ve obligada a lanzar cortinas de humo sobre la pésima gestión que ha hecho para su partido en el caso Bárcenas, donde se le ha visto el plumero de su incapacidad.

Un tercer aspecto es que esta señora debería saber que la mala leche y la frustración no son una exclusiva de la juventud, sino de la mayoría de la población española  hoy día, precisamente como consecuencia de las políticas que el partido de esta señora en España, y ella en Castilla La Mancha, nos están generando.

Los seis millones de parados, el 50% de paro juvenil, disminución de salarios y pensiones, los recortes en sanidad, en educación, en servicios sociales, en I+D, en derechos laborales, una justicia lenta, y mil cuestiones más, son consecuencia de esas políticas. A eso hay que añadirles algo más sangrante, que es como la juventud ve que banqueros y políticos como ella viven a lo grande y disfrutan de cigarrales, mientras su familia o sus amigos pierden la casa ganada con el esfuerzo de toda una vida. Y para qué hablar de la corrupción en la que se pudre el partido de esta señora. Si esto no es una violencia política ejercida sobre la población en general, que venga su dios y lo vea.
En cuarto lugar diré, que esto no nos afecta o lo pensamos, solo quienes ni por asomo se nos paso por la cabeza la posibilidad de votarla, sino que también hay frustración entre los votantes de PP que ven que el programa presentado en las elecciones está en la papelera, y como han puesto a todo el país al servicio de los grandes capitales y especuladores. Pero claro, esa frustración, esta señora no puede verla.

Como quinta apreciación, quizá a la señora Cospedal es que empiezan a preocuparle los abucheos que reciben por la calle ella y algunos miembros de su partido, y aprovecha el incidente en casa de Gonzalez Pons, para mostrar a su partido como una congregación de mártires de la democracia, que para eso estamos en Semana Santa y es época propicia para ser sufridora. Tal vez debería dar un visionado (con ojos neutrales, aunque le resulte difícil) a las imágenes de las cargas de los cuerpos de seguridad del estado contra los manifestantes, mandados a actuar así por su gobierno, y quizás aprenda lo que es violencia.
Finalizaría diciéndole que ningún socialista apoyamos la violencia, y que personalmente no comparto el escrache que se está realizando a algunos diputados. Además sobre su acusación al PSOE le diría que ya nos gustaría a los socialistas tener esa capacidad de influencia sobre la juventud que usted nos achaca. Ya sé que no le habrá sido fácil colocar a su marido en todos los sitios donde puede ser bien retribuido, pero de ahí, a pretender que le demos un pañuelo para que enjugue sus lágrimas, hay un trecho.
Como la señora es de Albacete. Seguro que entenderá lo que voy a decirle: ¡Cospedal, veste al pijo!


domingo, 24 de marzo de 2013

El error no puede ser una forma de actuar

Tarde del primer sábado de primavera. Llueve en gran parte de España, pero en Albacete la tarde es de nubes y claros como decían en la información meteorológica. Tomar una cerveza con amigos de siempre con los que hace años no se ha coincidido, siempre es motivo de alegría y siempre un buen momento para recordar vivencias comunes.
En la conversación están nuestros años de lucha estudiantil, los amores juveniles, noches de risas interminables, errores y de aciertos, compromisos inquebrantables olvidados, amistad sin sexos, sexo y amistad, sueños y despertares. Todos esos sentimientos agolpados pueden verse reflejados en un rostro no contemplado desde hace tiempo.
 
Despedida y de nuevo a casa. He vuelto a evocar alguno de los episodios comentados con mi amigo, y me doy cuenta de cómo el tiempo ha cambiado nuestra forma de analizar los acontecimientos. La conclusión es que para él un error  es eso, un error, pero para mí un error que se repite acaba convirtiéndose en una forma de comportamiento que puede llevarnos a una deriva sin retorno. Ambos lo sabemos, pero yo he sido más crítico

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Algo así creo que puede estar ocurriéndole a mi partido, porque con el desgobierno que tiene este país, es inexplicable nuestro estancamiento en las encuestas, salvo que se deba no a un error sino a una forma de comportamiento interno que nos impide tomar decisiones que nos frenen en ese sin retorno que citaba. Nos falta autocritica  y asumir que a veces un error, es motivo suficiente para dejar que otro compañero o compañera lo intente.
Nadie puede negarnos a los socialistas valores que nos llevaron a la responsabilidad de ejercer el gobierno, pero tampoco nosotros podemos negar errores que han propiciado nuestra salida de él. Cuando eso nos ocurre en la vida personal, sabemos que tenemos que rectificar e incluso cambiar. Cuando ocurre en política, la salida puede ser rectificar, pero cuando reiteramos el error no hay otra salida que no sea también el cambio.

Nunca los socialistas tuvimos al rival político en peores condiciones para conseguir recuperarnos, pero lo cierto es que no somos capaces de hacerlo. Que el PP gobierna contra los ciudadanos es evidente, pero no debemos esperar llegar al gobierno por su desgaste, sino por el merito propio. Solo puede ser por errores propios, y si eso lleva ocurriendo más de un año, como comentaba con mi amigo, el riesgo de que errar se haya convertido en una manera de comportamiento pensando que se rectifica y es suficiente, puede ser una de las causas de nuestro estancamiento.
No hay que agachar la cabeza, podemos estar orgullosos de lo hecho, porque en el gobierno hemos universalizado la asistencia sanitaria pública y gratuita, establecido el sistema de pensiones, puesto en marcha los servicios sociales y la atención a la dependencia, medidas contra la violencia de género, extendido la escolarización, propiciado el acceso a los estudios universitarios, y otros muchos avances que aunque se pretendan negar por la derecha, no pueden hacerlo, y por ello su ataque es a la gestión hecha de los mismos, pero no su implantación. Eso además de motivo de orgullo debe ser parte de nuestro discurso.
Pero recuperar otra parte de ese discurso de izquierda, puede resultarnos más difícil, después de nuestro partido haber aceptado el modelo de la UE y el euro, porque la pertenencia a ese club marca pautas de comportamiento. Algo parecido podemos decir al ser miembros de la OTAN que nos alinea en un determinado bloque.
Hay propuestas que incluidas en nuestro proyecto servirían para recuperar un discurso más cercano a los principios de nuestro fundador Pablo Iglesias: un estado laico, blindaje de los pilares del estado de bienestar incluidas las pensiones lo mismo que se ha blindado el déficit cambiando la Constitución, disminuir la jornada laboral para que trabajen más personas, vivienda pública de alquiler para evitar las hipotecas, etc. Plantear claramente el cambio de la estructura fiscal actual, para que realmente pague más quien más tiene, en lugar de cómo ocurre ahora que paga más el que más tiene hasta un nivel, para después pagar menos cuanto más tengas. Que la lucha contra el fraude vaya de una vez contra los grandes defraudadores y no contra el pequeño empresario o el asalariado. Son las cosas que no hemos hecho cuando gobernábamos, creyendo que debían hacerse.


Pero no nos bastará solo con recuperar un discurso de izquierda. Necesitamos que ese proyecto se encabece por gente creíble que lo haga creíble, y que se acompañe de cambios en la manera de actuar ante los acontecimientos. Y cuando digo gente creíble, no digo solo caras jóvenes, digo gente nueva y creíble, que a veces en nuestro partido acostumbramos a confundir nuevo con joven, y no necesariamente ha de ser así.
El argumento de nuestro Secretario General para permanecer al frente de la organización es sólido, haber sido por la mayoría del partido en el último congreso, aunque las encuestas dicen que es un error obstinarse en permanecer en el cargo. Pero ese mismo argumento se cae por su peso, cuando nuestro Secretario General solicita la dimisión de Rajoy pese a la mayoría obtenida el 20 N, y esgrime que las encuestas dicen que ha perdido la confianza del electorado. Es una contradicción palpable, que él no se aplica.

Puede que estemos en lo que comentaba al principio en referencia al reencuentro con mi amigo, no solo ante un error aislado, sino ante una forma de actuar, y a veces la obstinación en creer que tenemos razón nos impide hacer lo que sabemos que deberíamos hacer.

 

viernes, 22 de marzo de 2013

Sanidad, el ministerio con mayores recortes


Desde la aplicación del copago farmacéutico, los pacientes españoles gastan al margen del sistema trescientos millones de euros. Por si el copago aplicado desde septiembre pasado (que ya se recogía en la reforma sanitaria decretada en abril de 2012 por el Gobierno de Rajoy) ha castigado poco las economías familiares, al montante a abonar por este, hay que añadir ahora ese gasto adicional.

Además ayer, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, planteó a las CCAA, el introducir tres nuevos tramos en la fórmula del copago y reducir en cuatro las vacunas obligatorias hasta ahora, o lo que es lo mismo, que se siga incrementando la partida de gasto al margen del sistema con cargo al bolsillo de los ciudadanos. No son precisamente criterios de salud los aplicados.
Se sigue por tanto, en un camino desenfrenado de recortes para reducir la aportación de los presupuestos públicos al sistema sanitario, pese a que el nuestro sea un gasto en su conjunto, inferior al que a este sector dedican los países de la OCDE, siendo además la nuestra una asistencia de carácter universal a diferencia de la prestada en los demás países.


Aunque el resultado final solo se conocerá tras el cierre final del presupuesto de 2013, lo cierto es que la sanidad española ha sufrido un recorte presupuestario del 22,6% respecto al presupuesto del año anterior. Todos los ministerios han sufrido recortes, pero este es el ministerio más afectado de todos ellos.
Ya fueron muchos los recortes aplicados en el pasado año, a los que habrá que añadir los acometidos y los previsto acometer en este, y cuya repercusión no se he hecho esperar en las diferentes Comunidades Autónomas, de las que a continuación citaré algunos aspectos de los mismos.
Quizás el recorte más conocido para nosotros, por residir en Castilla La Mancha, es el cierre de los veintiún puntos de atención continuada de urgencias, que pese a la insistencia en recursos jurídicos del gobierno Cospedal, sigue suspendido por orden del Tribunal Superior de Justicia de la región.
También es conocido el caso de la Comunidad de Madrid, por la repercusión que la denominada marea blanca ha tenido en los medios de comunicación. A la privatización llevada a cabo en los hospitales de Vallecas, San Sebastián de los Reyes, Parla, Henares, del Sureste y del Tajo, se debe sumar el cierre de los puntos de atención continuada nocturna de tres centros de salud y la privatización completa de los servicios de cocina, mantenimiento y almacenes de todos los hospitales que funcionan en la Comunidad de Madrid.  
También nuestros vecinos murcianos han visto como a la supresión de la atención nocturna en cinco centros de salud el pasado año, este 2013 parece previsto la privatización de los hospitales de Cartagena y del Mar Menor.
En Castilla León también se cerraron diecisiete centros de atención de urgencias nocturnas en el pasado año, y parece que tampoco se quedará aquí el tijeretazo previsto en el sector.


En Galicia, la otra Comunidad estrella del gobierno popular, lo que se ha hecho ha sido disminuir el presupuesto sanitario destinado a atención primaria en casi sesenta y cinco millones de euros, mientras que los conciertos con centros privados mantienen su presupuesto e incluso lo incrementan.
No solo en las CCAA gobernadas por el genuino PP han sufrido los recortes. En Navarra, gobernada por UPN, como sucursal de Génova, también se ha pasado de cuarenta centros de atención permanente a mantener solo diecisiete, afectando sobre todo el recorte a la atención en el medio rural.  
En Extremadura donde el gobierno es de coalición entre PP e IU, ya se produjo es cierre de quince puntos de atención continuada, y en otros nueve se redujo el horario de atención en el pasado año. En este parece que por ahora no se producirán nuevos cierres.
Tampoco CIU se ha quedado quieta desde que desalojó del gobierno al tripartito en Cataluña, y se ha dedicado a trocear lo que hasta ahora era el Instituto Catalán de Salud, introduciendo el derecho privado en la gestión de los entes resultantes. Aquí también se ha previsto privatizarlos servicios de  ambulancia y laboratorio a semejanza de lo hecho en Madrid. En su conjunto el plan de privatización previsto, afectaría a dieciocho hospitales y casi cincuenta centros de salud, lo que afectaría a dos millones de ciudadanos que verían cambiado su modelo asistencial actual.
En Andalucía en este 2013, lo más llamativo es que por impago del gobierno central, la Junta ha decidido suprimir la asistencia sanitaria a los presos en la Comunidad.  
Podría afirmarse que gobernar la derecha y mantener el gasto sanitario son cuestiones incompatibles. Es admisible que la situación económica aconseja el famoso apretarse el cinturón, pero realmente las privatizaciones hospitalarias no ahorran al conjunto del sistema, y el cierre de puntos de atención solo trae consigo la desigualdad en el acceso a los servicios por parte de quienes los pagan: los ciudadanos y ciudadanas con sus cotizaciones.
Frente a este modelo de tijera y más tijera, existen planteamientos razonables que parece no quieren ser avaluados. El mayor gasto del sistema sanitario está en el gasto farmacéutico, y aquí podrían adoptarse medidas diferentes al copago: reducción del número de dosis de los envases para adecuarlos a la duración del tratamiento, una nueva política de medicamentos para pacientes crónicos que puede negociarse con la industria farmacéutica.
No disminuye costes privatizar los hospitales, si lo hace mejorar su gestión, evitar hospitalizaciones innecesarias o más prolongadas de lo aconsejable, o disminuir los equipos gestores en aquellos centros donde estos estén sobredimensionados.
Pero sobre todo donde se puede conseguir un ahorro importante es mejorando los servicios de atención primaria, revisando su planificación y adecuándola a la realidad actual, ya que algunas zonas de salud se concibieron bajo criterios de hace veinticinco años, hoy obsoletos. Potenciar la atención primaria es sinónimo de ahorro en el conjunto del sistema.
Lo anterior serían planteamientos a valorar por la administración. Por los ciudadanos deberíamos empezar a plantearnos nuestra necesidad de educar la demanda que hacemos de los servicios sanitarios para que esta sea responsable a la hora de solicitarlos.
Lo que no es de recibo es que mientras para otras cuestiones siempre se encuentran recursos, en materia de salud todo se apoye en el tijeretazo en lugar de en lo razonable.  

jueves, 21 de marzo de 2013

La lucha por la sanidad pública, un escenario común para la izquierda.

A instancia de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid, un prestigioso despacho de abogados ha elaborado un informe, en el que considera inconstitucional la privatización de los Hospitales madrileños puesta en marcha por el PP en la Comunidad. Ya sabemos que en este país, ante un informe jurídico que dice blanco, siempre alguien redacta otro que dice negro, pero no es menos cierto que el contenido del emitido en este caso, goza de argumentación jurídica solida.

Entre esos argumentos llaman la atención aspectos como la inexistencia de datos y ejemplos que avalen una mayor eficacia y eficiencia con el modelo de gestión que se propone implantar, ni tampoco se encuentran datos fehacientes de costes sobre los que argumentar que este modelo supone un menor coste económico para el ciudadano.
 
No extraña el contenido del informe a quienes pensamos que la sanidad pública es más eficiente y eficaz que la privada, con independencia de que sea necesario introducir ciertos criterios de planificación y gestión en el modelo existente, pero siempre manteniendo el carácter de servicio público. Lo que sí es llamativo es que una administración pública, no haya reparado esfuerzos para aplicar un modelo contra el que están pacientes, profesionales y gestores. Solo cabe pensar que esa obstinación ha de obedecer a intereses inconfesables que se nos escapan al común de los mortales.
Tanto que se llenan la boca con la palabra transparencia, podía aplicarla aquí con la introducción de los llamados presupuestos sanitarios participativos, aplicados en otros países. Sin ir más lejos, esos admirados en otros aspectos por nuestros gobernantes países nórdicos, tiene un modelo donde a la información de gastos, inversiones, criterios de gestión o políticas de personal, son accesibles a los vecinos a través de sus organizaciones sociales tan solo con una simple petición por su parte a los responsables de esas instituciones. Nadie sabe porque en nuestro país no pueden ser públicos esos datos.
Está claro que a estos señores del PP alguien les ha ordenado un camino a seguir y no atienden a razones. Parar este atropello de nuestros derechos, impidiendo la privatización de la sanidad pública, está en manos de una sociedad que esté dispuesta a luchar sin tregua, como si de una carrera de maratón se tratara, de manera constante y sin desfallecer por muy adversas que puedan ser algunas etapas de ese camino. Pero no es solo la lucha de unos pocos, es de todos y todas, y a veces se tiene la sensación de que en las manifestaciones y protestas solo estamos unos pocos. Solo nos quedará aquello que seamos capaces de defender hasta el final.

 Y no solo es una cuestión de ciudadanos, sino también de los profesionales sanitarios cuyos derechos, retribuciones, y posibilidades de formación continuada, quedan supeditados a lo que diga el ministerio de hacienda y no a su valía y capacidad profesional.
 
Y por último, o en primer lugar, están los partidos en la oposición. La sanidad si puede ser un buen escenario para encontrar ese frente común de la izquierda que tanta gente demandamos cada día con intensidad. PSOE, IU y los demás partidos de la izquierda, tiene la oportunidad de unir sus fuerzas en esta materia y hacer que sus diputados formen un frente común contra este atropello.
Cada vez parece más demandado que los partidos de izquierda demuestren a la ciudadanía que no solo nos dicen que defienden un modelo de sanidad pública, universal y gratuita, sino que además se lo creen. Este puede ser un asunto que vuelva a acercarlos a la ciudadanía, y no deberían desaprovecharlo, o nos acordaremos de la oportunidad perdida, durante bastantes años en las próximas décadas.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Una transición aún incompleta


Negar la existencia de la crisis, adoptar mediadas neoliberales impuestas por Europa, y modificar la Carta Magna sin consultar a los ciudadanos, pueden ser las tres grandes razones que nos sacaron  a los socialistas del gobierno, aunque serían mencionables otras muchas. Negar su incapacidad para afrontar la crisis económica, adoptar todos los mandatos de Bruselas sin discutirlos, y gobernar de espaldas a la calle, pueden ser los motivos que se lleven por delante al gobierno actual.
La percepción de mucha gente es que eso no ocurrirá, precisamente porque en el PSOE no nos atrevemos a mirar de frente a la realidad, y a acabar asumiendo la necesidad de refundarnos para responder a lo que hoy espera la sociedad de un partido que se llama socialista. No hacerlo es la principal razón que tiene el PP para continuar aplicando su desgobierno.
En la calle se tiene la sensación de que nadie quiere escucharla. Y un partido de gobierno sin proyecto y una oposición con miedo al cambio que esa calle pide, es sinónimo de crisis del sistema político en su conjunto. Desde fuera, parece que al PP le interesa que pase el tiempo y que vengan mejores, y que en el PSOE dan miedo hacer cambios que pudiesen llevarle al gobierno. A diferencia de en los partidos, en la calle se demanda un cambio y rápido.
 
Gobernar en democracia es la expresión del espíritu de servicio a la sociedad de los gobernantes, de la entrega a los demás para mejorar la calidad de vida del conjunto de la sociedad. Nada más lejano a la realidad imperante, donde el clientelismo, la corrupción, o el vivir de la política como profesión, solo pueden encontrarse con la repulsa ciudadana.
 
Que nuestra transición del franquismo a la democracia se quedo inacabada es algo que muchos pensamos, y es preciso completarla, porque según mi abuela, medias tintas nunca fueron buenas, y nuestra transición ha sido la de las medias tintas. Empezando porque tuvimos que acatar una monarquía como modelo de estado, por admitir un estado autonómico con carencias en su planificación, o por mantener un Senado que desde su creación parece estar sobrando, son muestras de ello. Esto no ha sido una transición real, sino solo andar camino.


El gran enemigo para adoptar el camino correcto a seguir solo es el miedo, esa arma de destrucción masiva que se utiliza por el poder cada vez que se siente cuestionado. O la sociedad española es capaz de desprenderse del lastre de nuestro pasado, o lo arrastraremos contaminando nuestro futuro.
Ha llegado el momento de darnos cuenta de que mientras la derecha se mira el ombligo, en la izquierda nos seguimos mirando de reojo, y eso que entre nuestros eslogan más repetidos siempre estuvieron los de “la unión hace la fuerza” o “el pueblo unido jamás será vencido” o “mejor morir de pie que vivir de rodillas”. Me parece que ha llegado el momento de aplicar estas máximas y dejar de usarlas como palabrería y  demagogia. O lo hacemos, o nos darán todas en el mismo carrillo.

Estupidez

  "Es solo por su estupidez que algunos pueden estar tan seguros de sí mismos". Franz Kafka, escritor checoslovaco. Nunca podemos ...