domingo, 21 de febrero de 2021

Políticamente incorrecto

 Puede que lo que voy a exponer en este post no sea política ni económicamente correcto. Solo espero que lo sea sanitariamente.

Los datos son muy claros. Tanto como lo fueron tras la primera y la segunda oleada de la pandemia. Los contagios están bajando de forma evidente en todas las CCAA. Y tanto como ocurrió detrás de la primera ola, que vino una segunda, y que tras la segunda vino una tercera, no podemos descartar que tras esta tercera nos llegue una cuarta. De como se hace la desescalada depende lo rápido y lo alta que sea la incidencia de la ola siguiente. La sensación es que no solo somos capaces de tropezar dos veces en la misma piedra, sino que lo haremos por tercera vez. Tan solo hace falta abrir la mano, para que parezca que no hay un mañana y que las zonas de copas y ocio se pongan rebosantes de personas que comienzan respetando las medidas, pero que las relajamos de manera directamente proporcional al número de veces que se empina el codo.
Una cosa es que tenga derecho a vivir la hostelería y el ocio, y otra es que a la vez decidamos que el que se muera por Covid no es problema nuestro; o que quienes pelean en las UCIs ya sea en la cama o atendiendo a los encamados; o que los hospitalizados en las salas de hospitales dedicadas a pacientes Covid u sus cuidadores; o que los que necesitan permanecer confinados por ser positivos o guardando cuarentena por ser contactos estrechos, y todo el personal sanitario encargado de su atención, estemos condenados a un castigo perpetuo y al parecer no revisable. Se vuelve a abrir la mano, y ayer en algunas zonas se tomaron el pie.
¿Alguien sabe como puede ser una cuarta ola? Ya parece algo que ocurrió hace muchos meses lo acontecido con las Navidades. Ahora hay vacuna. Pero también tenemos eso que llaman mutaciones. Pocos podemos entender, que mientras Sanidad pide que se mantengan las medidas, aunque tengamos una buena tendencia, veamos como Euskadi y Castilla-La Mancha ya han reabierto los bares; que Murcia lo haga en gran parte de la región; o que Madrid retrasa el toque de queda. Lo que opinen los epidemiólogos no importa, sobre todo a quienes más han defendido que había que hacer caso a los profesionales de la salud. Nos olvidamos de que aunque haya llegado el pico de la curva de contagios, el pico de fallecidos aun no lo ha hecho.
La vacuna ayudará posiblemente porque al tener vacunadas las residencias y los mayores, puede que crezca la incidencia pero no se saturen los hospitales, porque los vulnerables estén vacunados. Pero las variantes pueden jugarnos una mala pasada. Pero es impredecible si tendremos o no una cuarta ola, y mucho mas impredecible la intensidad de la misma. Pero lo que si sabemos es que la fuerza con la que llegue dependerá de hasta donde seamos capaces de bajar la incidencia tras la tercera, por lo que hagamos hasta la primera semana de marzo es fundamental, porque no vale conformarse con que la incidencia baje, hay que lograr que baje por debajo de 50 casos por cada 100.000 habitantes. Es comprensible que la gente esté cansada, pero eso no puede justificar que se relajen las medidas antes de tiempo. Pueden ser admisibles ahora las actividades al aire libre, pero parece un riesgo innecesario permitirlas en todos los locales cerrados, porque no todos cumplen las medida por igual.
Creo que la desescalada debe ser más pausada que en ocasiones anteriores, y no hemos empezado bien la de esta tercera ola.

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