jueves, 10 de septiembre de 2020

Reflexionando sobre la vuelta a las clases

PARA TODOS LOS SEGUIDORES DE ESTE MURO, EN ESPECIAL PARA LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD ESCOLAR
No vale solo con lapidar a quienes no adoptaron en su momento las medidas para garantizar una seguridad suficiente (absoluta es imposible). De nada sirve mirar hacia atrás, porque toca seguir adelante. La mejor manera de hacerlo es proponer para que se adopten, las medidas correctoras que se vayan demostrando necesarias para mantener las clases presenciales. Si hay errores corrijanse, pero no vale convertir todo en un muro de lamentaciones, sin pañuelos que enjuguen las lágrimas, porque nadie nos va a dar esos pañuelos.Hay una auténtica avalancha de opiniones de numerosos expertos y no tan expertos, pero todos opinamos. Me permito exponer algunos datos que me parecen muy interesantes para una reflexión seria. Lo hago partiendo de una publicación realizada por Bill Hanage, profesor asociado del Centro para Dinámicas de Enfermedades Comunicables Dynamics del Departamento de Epidemiología de la Harvard T. H. Chan School of Public Health, especialista en la evolución de los microorganismos patógenos. Un médico, no un profesor, pero esa parte de las aportaciones corresponde a los profesionales de la enseñanza y no a nosotros los sanitarios. Nuestra aportación debe limitarse a los aspectos sanitarios.
Aunque resulte algo extenso, es un resumen de lo publicado y os recomiendo su lectura a quienes estáis preocupados por el tema de la vuelta al colegio en general. Espero que os sea útil para la reflexión.
1 El rebrote de Israel no puede achacarse a la apertura de los institutos, pero es evidente que contribuyó a que este se produjese. Hay algo constatado, y es que los niños de más edad transmiten igual que los adultos.
2 Buscar solo los síntomas en los niños no parece ser suficiente, porque los niños infectados tienen menos síntomas. La transmisión asintomática es una realidad, y como los colegios se cerraron al iniciarse la primera oleada de la pandemia, no disponemos de datos de estudios continuados sino de los obtenidos de manera esporádica, lo que nos debe llevar a afirmar que de los colegios se carece de esos datos.
3 Algunos estudios domésticos indican que los niños más pequeños tienen menos probabilidad de infectarse, y si lo hacen tienen menos probabilidad de transmitir. Pero esto no es suficiente para afirmar que la vuelta de los niños más pequeños al colegio carezca de riesgo, porque los contactos que tienen los niños en los colegios son diferentes a sus contactos domésticos.
4 Del análisis de un estudio sobre como Suecia y Finlandia, vemos que ambos países cerraron los institutos y las universidades, pero Suecia mantuvo abiertos los colegios para los niños más pequeños. Hay que empezar diciendo que los datos sobre los niños más pequeños en este estudio no son muy fiables porque, como afirma el propio artículo, es probable una subestimación de la infección en ellos debido a que, igual que en otros países, las pruebas diagnósticas se centraron en pacientes graves de edad más avanzada.

5 De ese mismo estudio. Las escasas pruebas diagnósticas realizadas a los niños no explican el hecho de que las personas que trabajaban con estos niños pequeños no tenían más probabilidad de contagiarse que las de otras profesiones. En Suecia este riesgo ha sido bastante alto. Suecia ha tenido una tasa de infección muy alta en la comunidad y, por consiguiente, una tasa alta de mortalidad per cápita. Pero esto indica que el impacto del virus no ha sido impulsado específicamente por los colegios para los niños más pequeños, lo que nos debería tranquilizar.

6 La capacidad de transmisión de las personas nos muestra una alta variabilidad. Hoy conocemos a los denominados "supercontagiadores". ¿Cómo sería un episodio supercontagiador por un niño infectado en una clase de una escuela primaria? Supongamos que se infectan muchos compañeros de una clase y su profesor. Si solo se hacen pruebas a los que enferman, es mucho más probable que se detecte el caso en el profesor adulto (con más probabilidades de presentar síntomas) que los casos en otros alumnos. Que muchos países rechacen hacer pruebas a los asintomáticos dificulta sistemáticamente nuestra capacidad para detectar la transmisión en los niños. La mayoría de estos niños no transmitirá la infección debido a la variabilidad de la misma. Pero solo es necesario uno para infectar a un familiar de más edad que trabaja en una de estas "otras profesiones" que el estudio sueco compara con los maestros. Por eso sería mejor preguntar si ser el padre o la madre de un niño en el colegio era un factor de riesgo de infección.
7 Por el contrario, los niños mayores pueden transmitir como los adultos (adultos con distanciamiento social problemático). Esto es muy importante para las universidades, y ese dato cuestionaría la educación presencial en otoño.
8 Como conclusiones:
A) Los niños más pequeños tienen dificultades con la educación telemática porque todavía no saben leer, y en ellos puede ser conveniente priorizar la educación presencial.
B) La educación telemática es más apropiada para los niños mayores, pero este es el grupo de edad que más puede contribuir a la enfermedad en la comunidad y a enfermar ellos mismos.
C) No va a ser sencillo, pero será necesario aplicar restricciones incluso a grupos de edad con menos probabilidad de vivir en residencias estudiantiles.
D) Sería recomendable la educación telemática para los grupos de edad que saben leer, pero eso después de algunas semanas para establecer vínculos con los profesores, idealmente en espacios abiertos.

Falta añadir a lo anterior las opiniones de educadores expertos, porque lo expuesto es aportado desde el conocimiento de las enfermedades infecciosas en general.Creo que se aportan datos para elaborar propuestas que resulten útiles para permitir que la educación conviva con la pandemia. Espero no haberos aburrido. 

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