Siempre he tenido claro el modelo de socialismo que
defiendo. Por mis comentarios en este y otros medios, no debe haber duda de mi
apoyo decidido a los cambios que la candidatura de Pedro Sanchez proponía para
el viejo partido en el que milito desde hace casi siete lustros. Entre los
modelos de partido dibujados por Sanchez y por Diaz, siempre apoyaré el
propuesto por Sanchez. Trasladada esa visión a nuestra provincia, apoyo los
posicionamientos de la Plataforma en apoyo a Sanchez frente a la visión de la de
apoyo a Diaz. Pero no me siento obligado a asumir y callar ante los errores que
desde esa plataforma puedan cometerse.
Ni mucho menos admito la opinión, de que la crítica a
algunos movimientos de la plataforma a la que apoyo, se puedan calificar de defensa
a posturas de la otra plataforma, o como una opinión que le dará oxígeno. Hay
tanta distancia entre cómo han actuado y actúan, algunos miembros de la
plataforma pro Diaz en Albacete y como a lo largo de mi militancia he actuado
yo, que quien tenga dudas sobre donde estoy, o no me conoce, o tiene una
memoria demasiado frágil para estar en política. Bastantes años antes de
encabezar la candidatura de siglo XXI a la Secretaria General en el último
congreso provincial, ya se me calificaba como critico por lo establecido, por
defender exactamente la misma posición que defiendo hoy. Curiosamente quienes
son más críticos con mis opiniones, son los mismos que hoy medran en las redes
defendiendo este cambio necesario en el PSOE, y que muchas veces callaron o se posicionaron
contra mis demandas de cambio.
Siempre defendí la participación de la militancia en las
decisiones importantes, en un partido que lleva años siendo un partido de
élites que ha ignorado a la militancia, salvo excepciones que casi siempre respondían
a los intereses de esas mismas élites y no a la defensa de un papel más activo
de los militantes. Durante años, las élites en este partido siempre se creyeron
más inteligentes que los militantes. Si acertaban era por su inteligencia y la
participación era innecesaria, y si erraban no había participación para que
nadie les exigiera responsabilidad. Todos se llenan la boca de democracia
interna y de participación, pero luego conviven con avales, listas cerradas,
cuotas, falta de censos, o cualquier cosa que dificultase la participación.
Quienes pensamos que la participación no es un privilegio
que los lideres te conceden, sino un derecho, queremos que la voz de la
militancia sea vinculante para tomar decisiones. Desde ese convencimiento,
quiero analizar dos hechos acontecidos en Albacete y Castilla La Mancha, como
son la precandidatura a la Secretaria General provincial del actual presidente
de la Diputación, y el acuerdo de gobierno entre PSOE y UP en la región, que
permitirá aprobar unos presupuestos regionales, imprescindibles para alcanzar
avances sociales en Castilla La Mancha, pero que a su vez suponen un cambio de
posición respecto a la relación con UP del gobierno regional.
Sobre el asunto provincial, no es que me parezca desacertada
la elección del candidato propuesto, aunque podrían ser otros u otras
militantes (me gusta la idea de una mujer secretaria general provincial), sino
que considero que se comete una gran torpeza al no sentarse a hablar con los
militantes antes de decidir. Frente a los miembros del aparato de siempre, que
siempre han hecho gala de prepotencia en estos procesos, no se propone
remplazar el antiguo modelo con más transparencia y la participación, sino que
se entiende la participación como hacer partícipes a los militantes de la
decisión adoptada, y no como compañeros y compañeras con derecho a ser
consultados antes de adoptarla. Esa forma de actuar invita a pensar que quienes
deben demostrar mayor responsabilidad y compromiso con el modelo participativo
aprobado en el congreso federal, hacen de su capa un sayo.
Si a eso se le añaden hechos, como que si desde una
agrupación de la provincia, alguien que se siente vilipendiado por quienes
(pese a no haber apostado por el caballo ganador), siguen actuando como si nada
hubiese pasado y que ellos siguen siendo los reyes del mambo, pide apoyo a la
provincial, en lugar de una respuesta inmediata, se le contesta con una frase
de manual como es "aguanta que hay que esperar a cambiar la estructura
orgánica", la decepción entre esos militantes inevitablemente cunde. Es
lógico que se pida tener paciencia, pero la paciencia no es eterna, y es muy
difícil tenerla cuando algunos compañeros/as se ven obligados a casi tener que
pedir perdón por estar en el equipo vencedor en las primarias, o por ser parte
del grupo de militantes que auparon a Sanchez a la Secretaria federal.
Esas situaciones no se solucionan pidiendo paciencia, sino
adoptando decisiones, y después de años en política, algunos deberían saber que
en la peor decisión en política, es la que no se toma. Si se plantea la nueva
secretaria general como el principio del cambio en nuestra provincia (Albacete
es muy dado a que siempre estemos en el principio de cosas sin acabar de
rematarlas) a quien sufre ese vapuleo le cuesta entenderlo. Que en la
Diputación nada haya cambiado desde el Congreso federal, y gran parte del poder
en la institución siga en manos de quienes son contrarios a cualquier cambio,
no ayuda a creer que por ser secretario general eso convierta al candidato en un
dechado de virtudes.
Y es que mientras quienes se enfrentan al actual presidente,
se preparan para intentar dar de nuevo la vuelta a la tortilla provincial, al
presidente solo se le anima (o designa) a ser precandidato a la Secretaria
General provincial, en lugar de a que tome decisiones y retire poder a quien ya
se lo han retirado los militantes. Que nadie entienda, (que habrá quien lo
haga), lo anteriormente dicho como un menoscabo a la figura de candidato a SG,
porque creo que no tiene por qué ser una mala opción, pero sí me parece que la
forma en que su candidatura fue revelada fue inoportuna, tanto en el momento,
como por el marco en que se anuncia, como por quien ha hecho el anuncio. El
partido en Albacete se juega demasiado, como para no haber realizado un relato
explicativo previo del por qué. Tampoco parece afortunado el argumento más
afortunado para esa decisión, que se presenta una candidatura por sorpresa para
sorprender al rival. No les pillará descolocados, y sin con un poder que pocos
entienden que aún mantengan. El otro argumento en el que se apela a la unidad
de todos ante la fuerza del rival, además de sonar también a frase de manual,
supone admitir en el rival una fuerza que personalmente dudo que tenga.
Luego está la otra gran noticia de la semana, el acuerdo
alcanzado con UP en Castilla La Mancha para aprobar los presupuestos y que UP
se incorpore al gobierno regional. De nuevo hay que volver a repetir que la
participación y la transparencia son parte del modelo de partido refrendado en el
último Congreso federal. Ver que un acuerdo de este calado, ni tan
siquiera es motivo para una convocatoria del Comité Regional antes de su
aprobación, y mucho menos de una consulta a la militancia y eso que en los
nuevos estatutos la consulta sobre acuerdos de gobierno es obligatoria desde el
último congreso, no es la mejor manera de decirle a los militantes de base y a
los ciudadanos que en el PSOE las cosas están cambiando. Pese a ese cambio
estatutario, algunos siguen a su bola, y desde la federal alguien les debería
hacer saber que no se puede estar de acuerdo con esa forma de actuar. Si es un
acuerdo de gobierno, estatutariamente los militantes deben ser consultados, aun
siendo un bueno acuerdo, porque las primarias en la región demuestran que hay una
parte de la militancia que quiere luz y taquígrafos sobre su contenido, y tiene
derecho a que se le explique.
Todas las suspicacias en ambos asuntos pueden resumirse, en
que si no se demuestra que los cambios aprobados en el Federal son ciertos y de
obligatorio cumplimiento y se ve cómo se materializan, el PSOE estará herido de
muerte. Parece como si lo del federal solo fuese cosa que afecte a los
militantes pero no a todos los cargos. La sensación es que se puede optar por
acuerdos de mesa de camilla sin un plan de comunicación efectivo ni diseñado,
sin que ocurra absolutamente nada. No hay que ser politólogo para adivinar lo
que puede pasar de seguir en algunas cosas como estábamos antes del congreso
federal. Quién tiene que dar el golpe de timón o no sabe o no quiere, pero no
es el momento de ser ni tibio, ni ambiguo, o será cierto que esto se queda en
“experimentos de aventureros” como los calificó Bono.
Quienes creíamos que las plataformas no nacieron solo para
apoyar líderes, sino para hacer posible un modelo de partido diferente, no
entendemos su silencio casi cómplice en ambos temas. Hoy parece que hay cosas
urgentes que han hecho olvidar el objetivo fundamental. Ahora las prioridades
de la plataforma son su transformación en una plataforma de apoyo al
precandidato, vender las bondades del pacto regional alcanzado por Page con UP,
y a su vez organizarse en la provincia para neutralizar las acometidas de los
más que partidarios de Diaz contrarios a Sanchez. Dicen que a río revuelto
ganancia de sinvergüenzas, y miembros de la plataforma pro Diaz, ahora parece
que quieren ver que sacan y vienen a salvarnos a los militantes de base de las
influencias podemitas, pero a su vez alaban en paralelo el acuerdo de Page con
los de Iglesias. Como dicen por aquí, nos toman por tontos, ¡pa habernos matao!
Si decimos que este partido está en días de cambio, pero
para que ese cambio sea creíble, ha de ser un verdadero cambio. No soy
optimista si este es el rumbo a seguir, pero quiero serlo porque confío en la
gente de la plataforma de Sanchez en Albacete, pero no comparto que se juegue
al tacticismo de siempre, y como siempre desprovisto de alma. Si solo se hace
estrategia el cambio consistirá exclusivamente en que tendremos un nuevo
aparato del partido en Albacete, pero no una nueva forma de entender el
socialismo en nuestra provincia. Se gastaran más energías en deshacer los
entuertos, que sin querer se habrán creado, que en lo importante del proyecto
de Sanchez.
Y como siempre un aviso a navegantes. Un riesgo para la
plataforma de Albacete, son los que abandonaron el barco en cuanto vieron
abierta una vía de agua. Se marcharon y no han participado en los procesos
internos ni se han mojado achicando agua, pero ahora han vuelto y pretenden
tener el campo libre para ocupar espacios por los que ni han luchado, ni se han
desgastado ante “los de siempre”. Esos tienen en estos momentos más peligro aún
que quienes solo no aciertan en la estrategia, o mis palabras, porque yo sigo
en la misma posición que he defendido siempre. Pero no debo callarme sí que
creo que corremos el gran riesgo de que todo acabe siendo humo, y solo humo.
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