martes, 29 de marzo de 2016

SEÑORAS Y SEÑORES DIPUTADOS,CAMBIEN ESTO DE UNA VEZ, O VAYANSE

Pocas esperanzas genera ya la política española, para que los partidos que deberían hacerlo, puedan encontrar puntos en común. Tras cien días transcurridos desde el 20 D, este país aún sigue sin gobierno. Atrás se quedaron frases grandilocuentes como “escucharemos el mensaje de las urnas”, “comienza un nuevo tiempo político basado en el acuerdo” o “formaremos un gobierno de cambio”. La sensación es que en estos cien días nos hemos dedicado a correr en el anillo de la pista de atletismo, y al levantar la cabeza nos damos cuenta que por muchas vueltas que le demos, seguimos en el mismo sitio.
El acuerdo PSOE con Ciudadanos, que ya parecía algo, acabo demostrando que lo que suma por un lado, lo resta por otro. Cien son demasiados días para al final seguir sin nada. Cien días repletos de demasiados informativos, para al final no apreciar el mínimo avance. Más bien al contrario, porque hemos asistido a la paralización de la actividad legislativa, sin aprobar ni ejecutar leyes, ni reformas ni presupuestos, y viendo que el resumen son reuniones, ruedas de prensa, declaraciones de pasillo, y tertulias televisivas. Mientras un ejecutivo en funciones haciendo de su capa un sayo y sin dar cuenta a nadie.
Hoy solo se puede estar a la espera de un acuerdo imprevisto, o de que se nos diga que definitivamente se empieza con la nueva campaña electoral. Pero si al final volvemos a las urnas, ya nos tememos que luego vendrán las nuevas rondas con el rey, y los nuevos intentos de investidura. En un país de ciudadanos tan dados a quejarse de todo, curiosamente nadie alza su voz contra la paralización de las instituciones, nadie se revela contra los clubs de fans en que parecen haberse convertido los partidos, y nadie exige a sus electos que de una vez se pongan manos a la obra para cambiar este país. Igual es que aún los españolitos no nos hemos dado cuenta, de que seguir como estamos es hacer el juego a quienes se han lucrado con la corrupción.
¿Cuánto tiempo más aguantaremos? ¿Hasta cuándo se puede seguir así? No se sabe. A estas alturas del proceso, cada día que transcurre parece más difícil que PSOE, PODEMOS y C's, renuncien a sus animadversiones mutuas, la mayoría políticas, muchas personales, pero todas juegan en contra de un acuerdo. Por otro lado, la alianza PSOE-PODEMOS resulta por si sola insuficiente para poder romper el vacío de gobierno del que se aprovecha el PP. Así las cosas, los ciudadanos empiezan a dudar si este país tiene solución, y la inmensa mayoría se sienten olvidados y defraudados.
Si continua el paso de los días sin acuerdo de gobierno, se escucharan voces que no solo dudaran de los políticos, sino de la propia democracia. Por mucho que les cueste a los señores diputados darse cuenta, muchos ciudadanos no entienden que no se produzca un cambio, si 90-69-40 suman más de 176, y que estando en los escaños porque nosotros los hemos puesto ahí, no hagan de la necesidad virtud y eviten unas nuevas elecciones. Nadie quiere ceder de más, pero estamos en ese momento en que lo peor es no pactar.
El Psoe debería saber que Podemos no puede ser su muleta, porque de serlo firmaría su muerte política, pero en Podemos no deberían hacer cálculos sobre un imaginario mayor apoyo en unos nuevos comicios. Y Ciudadanos debería saber que si no entra en un acuerdo a tres, estará muerto, porque ya se encargaran en Génova de matarle. Ya se sabe que lo que mal empieza, mal acaba y, todo apunta a unas nuevas elecciones con un resultado similar al del 20D. Pero los asesores de campaña saben que en el país de la telebasura y el fanatismo futbolero, un bombardeo masivo desde las televisiones a favor de la derecha, puede acabar provocando, sino su aumento de voto, sí que mantenga el que obtuvieron el 20 D. Y que en frente tendrán a una izquierda desencantada y defraudada, con muchas probabilidades de que se plantee quedarse en casa.
Los autodenominados partidos del cambio, deberían valorar, que el 20D los ciudadanos no votamos mantener seis meses más a Rajoy en funciones, para tener que volver a votar de nuevo. Tampoco votamos mayorías, sino que les dijimos que todos se sentaran y todos dialogaran. No votamos ni irresponsabilidad, ni intransigencia, mientras se relegan las soluciones a los problemas urgentes que tenemos los ciudadanos.

No formar gobierno es decirle a esos ciudadanos que sólo sabemos vivir bajo mayorías absolutas, el mensaje más triste que puede darse en una democracia.

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