miércoles, 30 de marzo de 2016

YA SE REUNIERON

Tras la tantos días esperada reunión de Sánchez e Iglesias, la primera conclusión es que no se hicieron sangre como esperaban los Indas, Marhuendas y demás cavernícolas. La opinión general es que hay una cierta sensación de que algo se ha movido. Persiste un pesimismo de fondo, pero ya se sabe que en política, nada es más efectivo que tener unas malas encuestas, o percibir una posible crisis interna, para que por arte de magia se fuerce la reflexión interna en cualquier partido. Escuchando las declaraciones de hoy, tanto de Sánchez como de Iglesias, y aislándolas de las que ambos han protagonizado con anterioridad, estas parecen más cercanas a que hay voluntad de dialogo y de buscar puntos de encuentro, que al inmovilismo y la intransigencia que hasta ahora nos transmitían.
Rápidamente han comenzados a trabajar los encargados de meter cizaña, para intentar abortar cualquier avance. No es bueno escucharles, y quienes lo hagan no deberían equivocarse y ver en ese cambio en el ambiente, la bajada de pantalones de Iglesias. Si se mira bien lo acontecido, Iglesias con su cambio lo que consigue sin duda es reducir el margen de maniobra que le queda a Sánchez para optar entre gobierno de izquierdas o elecciones, y no pueden culparle de ser Iglesias quien provoque su repetición. Pero tampoco debe pasar desapercibido, que ese cambio en Podemos a su vez presiona a Ciudadanos, partido que desde su acuerdo con el PSOE se ha dedicado exclusivamente a verlas venir mientras llenaba su granero de votos en los caladeros de los que se sienten centristas.
Ya no le valen solo las buenas palabras a Rivera, porque Ciudadanos ahora deberá decidirse entre sí permite un gobierno PSOE con Podemos, o deja esa posibilidad en manos de los partidos proclives a referéndum e independencia, lo que es contrario a lo que plantea su discurso. Si Rivera no sigue caminando de la mano de Sánchez por un gobierno de cambio, se le verá el plumero de que quiere repetir elecciones, y su discurso machacón de que su partido escucha al electorado, tendrá los días contados. Aunque no sea santo de devoción de Rivera, Iglesias, sin cambiar su proyecto político, ha manifestado su disposición a ceder para conseguir un Gobierno de coalición, y ahora o Rivera muestra esa misma predisposición o se retratará.
Hoy la postura de Iglesias se presenta como generosa, y como poco merece que así se le reconozca, y no plantear la exigencia de su vicepresidencia es la mejor muestra de esa generosidad. Necesariamente ese cambio de Podemos se valorará positivamente por la opinión pública, que ve en ella una luz al final del túnel que conduce a nuevas elecciones. Pero no lancemos las campanas al vuelo, porque todo el camino está aún por andar, y lo que no ha cambiado en estos cien días es la clave para llegar a un acuerdo, que sigue siendo el referéndum en Cataluña. De encontrar o no la fórmula que salve la cara de todos, dependerá que lleguen a entenderse los tres partidos. Mejor sería alcanzar un acuerdo, porque a nadie se le escapa que cualquier acuerdo puede ser corregido, porque nos guste o no, la economía está más en manos de Bruselas que en las españolas, y es la economía la que está en el trasfondo de toda la negociación.
Si no se encuentra esa fórmula, habrá elecciones, pero ya no será por la exigencia de Podemos de estar si o si en el gobierno. Puede que en la formación morada y sus Mareas, alguien haya empezado a valorar que mantener al PP en funciones les quema políticamente, pero también que entrar en un gobierno con PSOE y C´S, en tres meses también les quemaría ante su electorado. Si esa reflexión la han hecho, pueden pensar que no es tan malo curtirse en la oposición, y mucho menos si se ejerce ante un gobierno débil. Tampoco debe apartarse de esta negociación, la situación interna de los protagonistas, porque la situación de Errejón tras el cese de Pascual debe quedar despejada, y en Ferraz se avecina un Congreso sin saber si la Presidenta andaluza ha decidido cruzar Despeñaperros ahora, o aplazará su travesía.
Ahora toca esperar para ver qué pasa en los próximos encuentros y diálogos entre PSOE, C,s y Podemos. Me surge una duda una vez escuchada la propuesta de Sánchez de articular una fórmula de aprobación de las propuestas que se asuman por los tres partidos, y dejar las discrepancias para debatirlas en el Congreso. Si esa fórmula se acompaña de la libertad de voto para los diputados de los tres grupos, puede que funcione razonablemente, si no se da esa libertad, volveremos a las matemáticas, esa ciencia de la que el filósofo británico Bertrand Russell dijo que “posee no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura”. Fría y austera, como la política.

martes, 29 de marzo de 2016

SEÑORAS Y SEÑORES DIPUTADOS,CAMBIEN ESTO DE UNA VEZ, O VAYANSE

Pocas esperanzas genera ya la política española, para que los partidos que deberían hacerlo, puedan encontrar puntos en común. Tras cien días transcurridos desde el 20 D, este país aún sigue sin gobierno. Atrás se quedaron frases grandilocuentes como “escucharemos el mensaje de las urnas”, “comienza un nuevo tiempo político basado en el acuerdo” o “formaremos un gobierno de cambio”. La sensación es que en estos cien días nos hemos dedicado a correr en el anillo de la pista de atletismo, y al levantar la cabeza nos damos cuenta que por muchas vueltas que le demos, seguimos en el mismo sitio.
El acuerdo PSOE con Ciudadanos, que ya parecía algo, acabo demostrando que lo que suma por un lado, lo resta por otro. Cien son demasiados días para al final seguir sin nada. Cien días repletos de demasiados informativos, para al final no apreciar el mínimo avance. Más bien al contrario, porque hemos asistido a la paralización de la actividad legislativa, sin aprobar ni ejecutar leyes, ni reformas ni presupuestos, y viendo que el resumen son reuniones, ruedas de prensa, declaraciones de pasillo, y tertulias televisivas. Mientras un ejecutivo en funciones haciendo de su capa un sayo y sin dar cuenta a nadie.
Hoy solo se puede estar a la espera de un acuerdo imprevisto, o de que se nos diga que definitivamente se empieza con la nueva campaña electoral. Pero si al final volvemos a las urnas, ya nos tememos que luego vendrán las nuevas rondas con el rey, y los nuevos intentos de investidura. En un país de ciudadanos tan dados a quejarse de todo, curiosamente nadie alza su voz contra la paralización de las instituciones, nadie se revela contra los clubs de fans en que parecen haberse convertido los partidos, y nadie exige a sus electos que de una vez se pongan manos a la obra para cambiar este país. Igual es que aún los españolitos no nos hemos dado cuenta, de que seguir como estamos es hacer el juego a quienes se han lucrado con la corrupción.
¿Cuánto tiempo más aguantaremos? ¿Hasta cuándo se puede seguir así? No se sabe. A estas alturas del proceso, cada día que transcurre parece más difícil que PSOE, PODEMOS y C's, renuncien a sus animadversiones mutuas, la mayoría políticas, muchas personales, pero todas juegan en contra de un acuerdo. Por otro lado, la alianza PSOE-PODEMOS resulta por si sola insuficiente para poder romper el vacío de gobierno del que se aprovecha el PP. Así las cosas, los ciudadanos empiezan a dudar si este país tiene solución, y la inmensa mayoría se sienten olvidados y defraudados.
Si continua el paso de los días sin acuerdo de gobierno, se escucharan voces que no solo dudaran de los políticos, sino de la propia democracia. Por mucho que les cueste a los señores diputados darse cuenta, muchos ciudadanos no entienden que no se produzca un cambio, si 90-69-40 suman más de 176, y que estando en los escaños porque nosotros los hemos puesto ahí, no hagan de la necesidad virtud y eviten unas nuevas elecciones. Nadie quiere ceder de más, pero estamos en ese momento en que lo peor es no pactar.
El Psoe debería saber que Podemos no puede ser su muleta, porque de serlo firmaría su muerte política, pero en Podemos no deberían hacer cálculos sobre un imaginario mayor apoyo en unos nuevos comicios. Y Ciudadanos debería saber que si no entra en un acuerdo a tres, estará muerto, porque ya se encargaran en Génova de matarle. Ya se sabe que lo que mal empieza, mal acaba y, todo apunta a unas nuevas elecciones con un resultado similar al del 20D. Pero los asesores de campaña saben que en el país de la telebasura y el fanatismo futbolero, un bombardeo masivo desde las televisiones a favor de la derecha, puede acabar provocando, sino su aumento de voto, sí que mantenga el que obtuvieron el 20 D. Y que en frente tendrán a una izquierda desencantada y defraudada, con muchas probabilidades de que se plantee quedarse en casa.
Los autodenominados partidos del cambio, deberían valorar, que el 20D los ciudadanos no votamos mantener seis meses más a Rajoy en funciones, para tener que volver a votar de nuevo. Tampoco votamos mayorías, sino que les dijimos que todos se sentaran y todos dialogaran. No votamos ni irresponsabilidad, ni intransigencia, mientras se relegan las soluciones a los problemas urgentes que tenemos los ciudadanos.

No formar gobierno es decirle a esos ciudadanos que sólo sabemos vivir bajo mayorías absolutas, el mensaje más triste que puede darse en una democracia.

sábado, 26 de marzo de 2016

LOS ATENTADOS SOLO SIRVEN PARA HABLAR DE ATENTADOS

Ocurrió tras la caída de las Torres Gemelas, tras el 11 m, tras el atentado de Londres, tras los de París, y ahora tras el de Bruselas. Siempre que ocurre igual, sucede lo mismo. Tras las imágenes de muerte, de las que algunos hasta llegan a afirman poseer “las mejores”, nos toca soportar la gran parafernalia mediática que hace desaparecer de nuestros ojos todo lo demás. A los análisis típicos y tópicos, les siguen los típicos discursos llenos de tópicos: que si la unidad frente al terrorismo, que no lograran destruir nuestros valores, que nosotros acabaremos con esta lacra, etc., etc.

Como sabemos que no hay mayor ciego que el que no quiere ver, podemos concluir que los gobiernos europeos están abarrotados de personajes con carencia voluntaria del sentido de la vista. Saben que en estas trágicas circunstancias, a su favor juega la brutalidad inherente a todo atentado, lo que difuminará cualquier posibilidad de crítica a su actuación. Son conscientes de que para los occidentales, no valen lo mismo unos muertos que otros, y se aprovechan de esa percepción. Por eso nadie pensará en sus responsabilidades como gobernantes occidentales, y así se sienten libres para dar rienda suelta a sus declaraciones, a garantizarse horas de programación televisiva, a repetir frases hechas sin necesidad de aportar ninguna clave, a sentirse políticos sin necesidad de hacer ningún análisis, sin tener que buscar las causas ni los porqués.

Los gobernantes occidentales han cometido verdaderas barbaridades, y no solo el famosos trío de las Azores, también muchos de los actuales dirigentes siguen cometiéndolas, que para eso ellos dirigen "países civilizados", frente a quienes comenten los atentados, que pertenecen a países pobres y débiles. A esos dirigentes no les duelen igual nuestros muertos que otros muertos, aunque sepan que todos los muertos son igual de injustos. Ahora, tras un atentado, saben que lo que más vende son las palabras vacías, la propaganda política, la charlatanería sin escrúpulos. Y como no, algunos también se sienten legitimados para aprovechar el terrorismo como arma arrojadiza en la política nacional.

El mundo no funciona bien, porque mientras unos pocos se enriquecen, a otros simultáneamente los estamos condenando a la muerte y la miseria. Pero para superarlo, a los occidentales nos basta con cerrar los ojos, con no enterarnos. Incluso algunos hasta se permiten defender los intereses de los que así se enriquecen, convencidos de que son los verdaderos creadores del empleo. Después nos alarmaremos y sorprenderemos con los atentados, con las muestras y manifestaciones de odio a occidente, olvidándonos de que ellos son los mismos a los que antes hemos condenado a la muerte y la miseria,. Nos extrañamos como si pensáramos que aún les queda algo que perder. Hasta se llegan a utilizar los atentados para justificar que debe seguir aparcado cualquier intento de un mínimo reparto de la riqueza en el mundo.

A los europeos, los arboles nos impiden ver el bosque. ¿Dónde se ha quedado nuestra dignidad? ¿Y nuestra vergüenza? Aunque solo fuese por prudencia, deberíamos analizar las causas de los problemas, y no limitarnos a describir solo sus síntomas. Nos conformamos con manifestar nuestra opinión vacía de “algo habrá que hacer”, sin preocuparnos de buscar las causas por las que un país es saqueado. Somos ciudadanos de países ricos, y ya tenemos suficiente con discutir si quienes huyen de sus guerras, son refugiados o no pueden tener esa calificación entre nosotros. Somos superiores, y nos basta con saber su nacionalidad, su religión, su nivel de formación o su cuenta corriente, para decidir entre darle la bienvenida o colgarle el cartel de potencial terrorista y cerrarle las puertas.

Vivimos las consecuencias de que nuestro mundo sea gobernado no por la política, sino por el poder económico, y mientras los ciudadanos guardamos el silencio de los cementerios. Tanto los atentados de Bruselas como los anteriores, como la crisis de los refugiados, o las guerras silenciosas, son solo consecuencias de esa realidad. No es que los gobiernos europeos no sepan combatir los extremismos, de los que conocen sus apoyos, cuales son los países de entrenamiento, y cuales sus financiadores. Lo cierto es que existen sencillamente porque a ese poder económico no le interesa su desaparición. En el siglo XXI, en el que somos capaces de conocer la trazabilidad (desde su origen a su consumo) de una lechuga que llega a nuestra mesa, no podemos decir que desconocemos donde se fabrica un arma, por donde se transporta, quien cobra por su comercialización, o en que manos acaba siendo utilizada.

Claro, que una vez expuesta esta reflexión, me pregunto que si la petición de que eso cambie, la hace un español, un europeo residente del país en el que en la corrupción y en el enriquecimiento de algunos de sus gobernantes, está la causa de la pobreza de muchos de sus conciudadanos, y donde a pesar de ello, una mayoría de población sigue votando a los responsables de esa situación, solo puede tratarse de alguien que cree en las quimeras.

Una petición colectiva sería diferente, aunque creo que con igual resultado.


viernes, 25 de marzo de 2016

QUIEN CALLA OTORGA

Después de unas semanas sin comentarios en este muro, hoy haré uno simple.

En el PP se extrañan de que ningún otro grupo parlamentario se muestre receptivo a sus propuestas, ni se plantee apoyarles en la investidura. Sin embargo si revisamos cual es la actitud que el PP muestra con esos mismos grupos, a la hora de atender sus peticiones de información en el Parlamento, es decir, el silencio, que se muestren extrañeza a que nadie les apoye suena a otro más de sus múltiples sarcasmos.

Para detrimento de nuestro sistema democrático, el actual gobierno en funciones está impidiendo que el Congreso se ponga en marcha, quizá intentando con ello presionar para impedir cualquier investidura que no sea la de Rajoy, o hasta que haya nuevas elecciones. Y no solo en una ocasión se ha negado a responder o comparecer el presidente o los ministros, sino que son ya varias las ocasiones en las que el gobierno se ha negado a someterse al control, y ya se acumulan más de quinientas preguntas sin contestación, y mientras pueden tomar decisiones importantes sin que el Parlamento pueda controlarle.

Es la forma de interpretar la democracia del gobierno de Rajoy, como si para ellos valiese el principio de que quien hizo la ley, hizo la trampa. Pero eso sí, siempre barriendo para casa y en beneficio propio, aunque con su actitud se dañe la calidad de la democracia, o conceptos como la ética y la decencia política, o lo que se conoce como sentido de Estado, que bajo esta forma de actuar los asemejan al valor que tienen en una dictadura. Estamos ante un golpe contra la democracia, que hasta ahora no ha provocado la reacción institucional y ciudadana que merece.

Con su negativa, Rajoy y su gobierno se garantizan poder actuar sin control de nadie, y anteponer sus propios intereses a los colectivos, situación más propia de una dictadura que de una democracia. Su negativa a responder, por si misma ya es insólita, pero debe destacarse en esta situación, que la información solicitada no está en la cartera del ministro correspondiente, sino en oficinas públicas, atendidas por funcionarios públicos, y estos deberían facilitarla puesto que se deben al Estado de quien cobran sus retribuciones, representado por el Parlamento, y no deben su obediencia a un gobierno, que hoy es uno y mañana es otro. Alguien debería  aclarar esta circunstancia, porque para el gobierno puede caber interpretación, pero no para quienes tienen obligación de  cumplir con su obligación como funcionarios públicos.


Dice nuestro refranero que quien calla otorga, y este gobierno, por el tipo de preguntas a las que se niega a responder, está haciendo evidente su culpabilidad en la inmensa mayoría de los casos objeto de las interpelaciones.

jueves, 10 de marzo de 2016

PARA CUANDO DEJAN LA AUTOCRITICA

Poca capacidad de autocrítica se tiene, cuando ante un problema propio, argumentamos que la culpa siempre es de otro. Que desde Podemos se vea la mano del PSOE en los problemas internos surgidos con su dirección en Madrid es una muestra de ello, no de clarividencia, pero sí de ausencia de una autocrítica que siempre resulta saludable para cualquier formación política. Que alguien se aparte de la dirección por no estar de acuerdo con la política que se sigue desde ella, es algo propio de cualquier partido en democracia y para que eso se produzca no es necesaria una intervención externa.

Alguien debería reunirse con Iglesias, para hacerle reflexionar sobre si no es posible que él se esté equivocando, al querer llegar demasiado deprisa a alcanzar su objetivo. No quiso ir en coalición con IU con lo que perdió escaños, luego no ha apoyado la investidura de Sánchez, recién llegado ya pretende ser gobierno, etc. Si se analiza la secuencia de todo lo acontecido, posiblemente a Iglesias le hubiera reportado mayor rédito político un pacto de investidura y hacer política desde la oposición, lo que le hubiese permitido vigilar el cumplimiento de los elementos progresistas del acuerdo PSOE-Ciudadanos.
Una vez más, la sensación es que Podemos no admite las críticas, y lanza campañas en contra de todo el que ponga en evidencia que es un partido, con los problemas propios de los partidos. Si alguien hace una campaña contra ellos, deben solo recordar las suyas contra otros, que se pueden ver en las redes y que sirven para conocer su comportamiento en determinadas cuestiones. Todas las formaciones nuevas, se transforman en auténticos partidos, y así ocupan su espacio político. Existir convencido de que no se es partido, sino que se sigue como movimiento social, huele a sueño de una noche de verano, por no llamarle populismo.

Mejor harían en Podemos dándose cuenta que ellos tienen sus propios problemas internos, los de cualquier partido nuevo. Les bastaría con mirar a los partidos tradicionales para darse cuenta que es un mal, o un bien según se mire, y que en el caso del PSOE el propio Iglesias los ha utilizado para presionar a Sánchez, cuando aprovecho para ello las desavenencias surgidas en su Comité Federal posterior al 20 D. Y que decir en el PP y su Mariano si, Mariano no, o de lo acontecido internamente en IU. No es cuestión de culpar siempre a otro o a los medios de comunicación, y menos hacerlo de los problemas internos, propios de todas las formaciones políticas, y sabiendo que en todas cuecen habas.

Estos días, nadie salvo Podemos, ha visto posible una gran coalición con el PSOE en ella. Sanchez lo ha negado por tierra mar y aire, pero desde Podemos se continua insistiendo en que tras el acuerdo PSOE-Cs está el PP. Si eso fuese cierto, solo Podemos tiene en su mano acabar con tal posibilidad, porque le basta con abstenerse antes de que lo haga el PP, y así propiciar el fracaso definitivo de la intentona que denuncia que existe desde derecha.

Se mire como se mire, si 90 escaños no le han permitido a Sánchez hacer lo que desearía, 69 escaños tampoco van a permitir a Iglesias hacer nada solo. Cuanto antes se den ambos cuenta de la realidad en la que se mueven, mejor podrán adaptarse a ella. Para conseguirlo, nada mejor que la autocrítica. En política, una practica muy recomendable.

martes, 8 de marzo de 2016

LA EUROPA VERGONZANTE

El acuerdo sobre refugiados entre la UE y Turquía, permitirá expulsar a todos los extranjeros llegados a Grecia, incluidos los refugiados sirios. De esta manera, la UE se salta a la torera todos los acuerdos internacionales que protegen y regulan el status de refugiado. Son muchas las dudas legales que sobre este acuerdo tienen los expertos comunitarios y las oficinas diplomáticas, pero a la UE eso parece no importarle.
El método aprobado consiste en reenviar a un solicitante de asilo, al país donde recibió la primera protección, es decir, a Turquía, donde los sirios no son considerados refugiados. La ONU calla, porque sabe que ya no tiene ningún peso, ninguna importancia. Los gobiernos europeos firman y los ciudadanos europeos nos dividimos entre quienes se sienten invadidos y quienes nos sentimos con valores humanísticos y humanitarios.
Tenemos la Europa que nos merecemos, una Europa dividida, carente de los valores que fueron el cimiento para su fundación, una Europa moralmente moribunda. Esta es la Europa clientelista, la que prefiere pagar una fortuna a Turquía para que se quede con quienes huyen de una situación en Oriente Medio de la que ella es cómplice, sino es culpable. Quizás en lugar de denominarnos “la vieja Europa”, a partir de ahora nos merezcamos que nos califiquen como “la patética Europa”.
En estos comienzos del siglo XXI, los europeos nos estamos volviendo inhumanos, más preocupados por tener que esperar unos minutos más en el médico mientras vemos como alguien de otro color de piel pueda acceder delante nuestro. No nos preocupan los niños ahogados en la orilla, mientras nuestros pueblos están envejeciendo y despoblándose. Son las grandes paradojas de un pueblo culto y sus miserias.
Como ciudadano europeo, no me siento representado por las instituciones de Bruselas, donde solo les preocupa estar al servicio de las grandes concentraciones del capital y sus lobbies. Estamos en manos de políticos deshonestos y de mercaderes, que es lo que nos han convertido comprando con nuestros euros vallas para las personas.
Somos una Europa anulada, cada país en su trinchera. Porque lo más hiriente es ver a los ciudadanos europeos carentes de espíritu crítico. Somos una vergüenza para toda la humanidad.

PRORROGA HASTA EL DOS DE MAYO

El jefe del estado decide esperar a que exista un acuerdo antes de designar un nuevo candidato a la investidura. Comienza así la prórroga del tiempo para negociar que durará hasta el 2 de mayo. Rajoy convoca a unos, Iglesias a otros, Garzón a todos, y Sanchez sigue manteniendo su acuerdo con Rivera. Que Sánchez ha fracasado en su intento de alcanzar la presidencia, no es lo más grave ocurrido esta semana, si lo comparamos con las heridas abiertas en el debate de investidura.
Hoy todos dicen tener su mano tendida, pero visto lo visto, a nadie le resultan creíbles salvo a sus fieles, y para la mayoría de los ciudadanos empieza el tiempo de la desesperanza. Al que está sin trabajo, o pendiente de si pierde su casa, le da igual si el PSOE acude solo o acompañado de Ciudadanos, si IU lo ve como una imposición o si Podemos dice que no se sentará con los de Rivera. Para el ciudadano de a pie, de no cambiar la situación que hoy tenemos, la responsabilidad no es solo de un partido, sino de todos los partidos políticos. Que se siga hablando solo de izquierda versus derecha, es no admitir la vuelta al bipartidismo, ese tan denostado desde la izquierda y la derecha, y mientras que eso ocurra, estamos de nuevo donde siempre.
¿Por qué no tratan de ponerse en el lugar del otro? Si lo hicieran, Podemos entendería que el PSOE se siente obligado a no prescindir de Ciudadanos, por lealtad al acuerdo pero sobre todo porque para el PSOE es la única manera de no volver al punto de partida. Debería ver como positivo, que mientras el PSOE le mantenga vinculado por su acuerdo, estará evitando que Ciudadanos se escore hacia el PP, lo que haría imposible la mayoría de los objetivos compartidos por la izquierda.
Si hiciera lo mismo el PSOE, además de solo ver en Podemos su empeño en hundirle para liderar la oposición, aunque para ello tenga que permitir que gobierne la derecha, se daría cuenta de que Podemos está obligado por lealtad a sus votantes, a no permitir que en un gobierno pueda participar Ciudadanos, y entendería su negativa a sentarse a negociar como lógica.
La situación de IU es distinta, porque no debería pasarles desapercibido que ellos también son pieza de caza para Podemos en la búsqueda de ese liderazgo de la izquierda. IU no debería olvidar lo ocurrido con Tania Sánchez para que no le ocurra lo mismo con Garzón, por mucho que en las redes alaben su figura, sueñan con incorporarlo a la formación de Iglesias, después de acudir coaligados el 26 J, lo que sería la desaparición de IU como tal.
Ahora, lo que es una consigna en las redes, es el mensaje de que tras el acuerdo PSOE- C´s y su empeño en negociar juntos, se nos oculta su deseo de constituir la gran coalición. Da igual que se niegue por activa y por pasiva, porque se esgrime como argumento de ambos para no sentarse a negociar con la izquierda, y aceptar sus condiciones. Sin embargo no quiere asumirse que no es posible conformar gobierno sin el PSOE y Ciudadanos, y que lo lógico sería discutir un programa, mejorar, ampliar y depurar el pactado por estas dos formaciones, para mejorarlo. Todo menos los argumentos utilizados para excluir antes de escuchar. Si por cada vez que se cita ala IBEX 35 se le diese un euro, sus ganancias superarían a las de sus cotizaciones en bolsa.
Mientras no se demuestre lo contrario, repetiremos que las matemáticas siguen siendo muy tozudas. La suma entre PSOE, Podemos y sus confluencias, más IU requieren para poder gobernar de partidos como PNV y DiL, ambos también de derechas, por lo que el motivo para no admitir la negociación con C´s debe tener otra justificación diferente a la siempre utilizada de que es un partido de la derechas, salvo que alguien esté interesado en distinguir entre derechas buenas y derechas malas. Pero sobre todo ,lo que no puede plantearse una negociación es como si se tuviesen doscientos escaños, cuando en realidad en el mejor de los casos se estaría negociando en nombre de siete formaciones con una suma total de 95 escaños.
Si nadie lo remedia, en dos semanas acabaremos viendo como reniegan los unos de los otros, y los otros de los unos, incluidos los que hoy parecen estar juntos. Mejor harían en dejar de marear la perdiz, porque o de pronto sopla fuerte un aire nuevo, o el ambiente huele a elecciones.
Buenas noches.

jueves, 3 de marzo de 2016

Y AHORA, CUARENTA Y OCHO HORAS DE SILENCIOS

 Aunque el silencio lo ha roto la voz de Carmena llamando a hacer examen de conciencia en Podemos, nada parece moverse hoy y tampoco lo hará mañana hasta que termine la votación. Luego será fin de semana y ya a partir del lunes, será cuando veremos cómo los jugadores mueven sus fichas. Lo que parece poco discutible es que si continúa la pelea de ayer, los unos por el espacio de la izquierda, los otros por el de la derecha, y todos sin quitarle el ojo al espacio del centro, nos veremos votando de nuevo.

Si uno se pregunta que puede cambiar ese sino, hay que revisar que ha sido lo que ha hecho mover ficha a los protagonistas en anteriores ocasiones. La respuesta está en las encuestas, que si cuando aparezcan, muestran la presencia de cansancio y hastío entre el electorado por no alcanzar un acuerdo, es seguro que a alguno le temblaran las piernas y empezara a decir que el acuerdo es posible todavía. Si eso no ocurre, el final es conocido.

La situación de las formaciones políticas es muy difícil, pero la de los ciudadanos viviendo con incertidumbre no lo es menos. Todos tienen derecho a posicionarse políticamente, pero deberían saber que los tiempos no están para demostraciones de habilidad parlamentaria sino para soluciones. Todos sabemos que no existe posibilidad de Gobierno PSOE-Podemos sin el apoyo de una o varias formaciones de la derecha, o Ciudadanos, o PNV, o Democracia y Llibertad, aunque el Comité Federal haya vetado a Sánchez intentar su apoyo o su abstención. Quienes hicieron ese veto, van a verse en la necesidad de escoger si lo mantienen u optan por permitir que Sánchez intente formar un gobierno.

No puede entenderse que nadie se rasgue las vestiduras por recibir el apoyo o la abstención de los nacionalistas, cuando no hace tanto tiempo que el PNV ha estado apoyado tanto a la derecha como a la izquierda. Lo ha hecho lo mismo para investir, como para apoyar votaciones en el congreso, y no sería extraño que ahora apoyasen una coalición de izquierdas. Si se quiere un gobierno, quien dibujó esa línea roja debería sacar la goma de borrar que ya se le hace tarde.

Al estratega, al de la gran táctica, al politólogo, ayer le falto tacticismo parlamentario, y no porque mintiera, sino porque a veces la verdad acaba volviéndose contra quien la dice. Cuando uno viaja, los  puentes son más importantes que las casas o los albergues. Para algunos son sagrados, porque en el camino son más útiles que los templos. Para los suyos puede que quedara muy bien, pero para el conjunto de los que dice querer ser su vicepresidente, el tono utilizado ayer por Iglesias en el Congreso no fue el más conveniente para posibilitarlo.

¿Es buena la pluralidad? claro que sí, pero la pluralidad no puede ser sinónimo de ingobernabilidad. Si hacer saltar por los aires las posibilidades de acuerdo, va a perpetuar a la derecha en el gobierno, váyanse por donde ha venido tanto artificiero. Ya se volaron puentes con la designación de la mesa del congreso y con la distribución de los grupos por parte de unos, y luego con la propuesta de un gobierno trasladada al jefe del estado antes que a su destinatario por parte de otros.  Lo de la cal de ayer, pudo ser un calentón, quizás inexperiencia, o una estrategia con premeditación y alevosía para reventar cualquier posibilidad de entendimiento. Es lo mismo cual fue su causa, porque sea una u otra, si fue la gran decepción de quienes esperaban un gobierno diferente. Iglesias debería preguntarse si su ejercicio de adanismo, no complica cualquier futuro pacto de izquierdas. La respuesta es que lo complica, salvo que quisiera complicarlo aún más, que vaya usted a saber.


Sin encuestas, yo digo que todavía es posible evitar la repetición de elecciones, más difícil que ayer, pero aun posible, porque si no lo fuese no estaríamos enfrascados en este debate. A partir del lunes nos disponemos a vivir dos meses que serán trepidantes, hasta para quienes dicen ser solo amantes de la calma. Que hagan cuentas todos y todas, que las matemáticas son una gimnasia del espíritu y una preparación para la filosofía, y nos va a hacer falta mucha filosofía.

miércoles, 2 de marzo de 2016

CRÓNICA DE DEBATE DE INVESTIDURA: JUNTOS PERO NO REVUELTOS

Aunque viven en las antípodas políticas, Podemos y PP, acabaran compartiendo el sentido de su voto. No pasa nada por ello, pero suena a paradoja, que Iglesias al final haga lo mismo que tanto reprocho a los europarlamentarios socialistas cuando ejercía de eurodiputado. Imposible por la derecha, imposible por la izquierda, ni unos ni otros, ni pueden ni quieren.
Quienes después de lo escuchado y visto hoy, aún piensen que es posible ver formarse un gobierno, estarían dispuestos seguro a afirmar que la posibilidad de una mayoría absoluta PP-Podemos es posible, y que quien quiere repetir elecciones es el PSOE. Yo hoy, estoy más convencido que ayer, de que nos vemos votando el 26 de junio, y lo hago por la percepción de las diferentes intervenciones de los tres protagonistas junto a Sánchez de esta tragicomedia.
Rajoy
Con oficio de parlamentario de los del colmillo retorcido; sensación de antiguo en sus formas; método discursivo trasnochado; verbo fluido; sin que falten las confusiones de dicción y los errores gramaticales idiosincrásicos al personaje; tenso; un cierto exceso de drama; las frases no leídas destilaban veneno; con una postura chulesca y faltona en varias ocasiones.

Con discurso calificable de costumbrista, rancio, de esos que huelen a habitación sin ventilar, con un cierto aroma de barón dandy. Con tono de gallego socarrón, a veces hasta gracioso, y con alguna masturbación mental en sus argumentos. Parecía pretender reírse de sí mismo al hablar de sus promesas cumplidas, pero hablaba en serio. Se olvidó de que estaba donde estaba, con sesenta y tantos diputados menos, era no por buen o mal gestor, sino por haber ejercido por acción u omisión como jefe de una banda de corruptos unidos, convencidos de que jamás serían vencidos.
Su, a mi entender, gran error, ha sido no haber dedicado ni un solo minuto a rebatir con propuestas las del actual candidato. Como armas del lenguaje recurrió al insulto, el desprecio, y lo banal, propio de alguien ya sin el fuste que otrora tuvo. Parecía responder desde su celda, apresado, como si hablase en nombre de Granados, Fabra, Blesa, Rato o cualquier otro de sus muchos amigos del PP. Pese a todo se ha mostrado convencido de ser, aun, un activo para su partido, demostrando que no hay nada más ridículo que alguien haciendo el ridículo. Mariano no asume que está acabado, desfasado, desteñido, y ahogado por la corrupción de quienes le rodean. Pero aún es cínico, cuando como si se mirase al espejo, ha acusado a Sánchez de no mover un dedo. En una palabra ha confirmado el calificativo de tener una postura “indecente”.
Iglesias
Cuando los premios Goya le tocaba etiqueta, hoy eran ciudadanos quienes le escuchaban, no el vaporoso glamour, y tocaba camisa. Ya está en campaña, su tono ha sido mitinero de campaña; intervención entre enfadado y cabreado; con lenguaje y formas agresivas; con verbo fácil que llega a agobiar a quien le escucha; pidiendo a gritos que le bajen de la nube de soberbia en la que mora; recordando a muchos al Anguita de antes del programa, programa; refleja en exceso un odio de origen desconocido; con muchos prejuicios; siempre en permanente espectáculo.

Claro su objetivo por encima de todos, le importa fagocitar al PSOE, y el pueblo vendrá después, que ahora estamos a lo que estamos. Se permitió advertir a Sánchez que desconfiara de los suyos como si Sánchez no supiera que debe hacerlo, aparentando querer saber más de las tripas del PSOE que de las de su formación. Demasiado postureo en su cita al pasado "manchado de cal viva" como muestra palpable de que ahora no toca pactar. Erró al incitar a su adversario "a bajar al fango" porque se olvidó medir las consecuencias de hacerlo, puesto que todos tenemos historia.
Ha conseguido escenificar lo que quería que viese su electorado potencial, que queda cerrada cualquier posibilidad de acuerdo con el PSOE mientras el siga liderando Podemos. Pero puede que no calculase las consecuencias, de que muchos hoy hayan quedado convencidos de que nunca gobernará la izquierda si ha de ser con él, y que solo lo hará si es él quien gobierna. Si lo hubiese puesto al frente de Podemos la derecha para asegurarse continuar en el gobierno, habría que asumir que Atresmedia había realizado una gran jugada. Menos mal que no es así. Resumirlo en una palabra, maquiavélico.
Rivera
Mientras verbaliza que les tendía la mano, desde la bancada de su socio natural le lanzaban gritos de ¡traidor!, lo que solo se le grita a los que creíamos de los nuestros Debutante, es un JASP, joven aunque sobradamente preparado, al menos transmite estar convencido de eso; trajeado, como si fuese de boda y acudiese recién duchado; también huele a colonia, pero este a nenuco, el primer placer del recién nacido; verbo fluido; da la sensación de estratega capaz de todo, hasta de vender lavadoras en el Sahara. Conoce las tácticas parlamentarias y usa esos conocimientos.

Su discurso ha estado dirigido a cuestionar el liderazgo de Rajoy en la derecha. Casi decía a los escaños del PP, que pensasen que si Rajoy se va, ellos pueden continuar. Hasta les ha invitado a deshacerse de su candidato. Ha sacado la lista de la corrupción para decirle a Rajoy que él no puede ser el azote contra la corrupción, porque su casa está hecha una pocilga. Su postura en el escaño, ha sido una mezcla entre sonrisas, tensión, con caras a veces de sorpresa y en ocasiones de incredulidad. Lo que más ha llamado la atención de su intervención es la curiosa forma con la que pretende cumplir su compromiso electoral de acabar con el bipartidismo: pidiendo que el PSOE y el PP se unan.
Ha sonreído, por no morderle en la yugular a Iglesias, cuando este ha descrito a Ciudadanos como “la naranja mecánica” pero sobre todo cuando le ha acusado de “marioneta de los poderosos”. “¡Qué morro tienes!”, ha murmurado Rivera tocándose la cara. Pero sobre todo, la sensación que me ha dado en un momento la expresión del rostro de Rivera es que ahora empieza a entender lo que es el PP. Sabe que tiene muchos votos prestados del PP, pero hoy se ha dado cuenta de que no le van a perdonar su acuerdo con el PSOE. En una palabra, su posición resulta chocante.
Para no extenderme más, no comentaré el resto de intervenciones de portavoces. De todo lo escuchado hoy, se perciben varios mensajes claros: que nadie tiene su sillón garantizado, y que ya no se admiten corruptos, Pero también otro, que los ciudadanos todavía no están por delante de los partidos, aunque todos repitan que para ellos lo están, como un mantra.
Desde hace unos días, para Sánchez está claro que está todo el pescado vendido, y es consciente de que esta semana o lo sube o lo puede dejar tocado. Iglesias sigue en su juego en el que solo le vale ganar o morir, pero le tranquiliza saber que va a contar con la valiosa colaboración de los medios para hacer cada vez que hable un titular. Rajoy no tiene nada que hacer, pero sabe que de su futuro depende el de Rivera.
Sánchez no `puede esperar ya nada ni de Iglesias ni de Rajoy, viendo que a ambos les unen dos cosas: sus egos, y una táctica común: sentarse a esperar, esperando que el paso de los días les dé resultado.

Estupidez

  "Es solo por su estupidez que algunos pueden estar tan seguros de sí mismos". Franz Kafka, escritor checoslovaco. Nunca podemos ...