viernes, 27 de marzo de 2015

POR UNA INFORMACIÓN VERAZ E INDEPENDIENTE

Dice un proverbio oriental, que nada cambiará hasta que nosotros mismos cambiemos, y una adaptación a nuestra política, es que nuestros políticos no cambiaran mientras no lo hagamos los ciudadanos. Los representantes públicos son el reflejo de la sociedad que representan. Por la misma razón, si los ciudadanos tememos a quienes ejercen el poder, ellos nos temen a los ciudadanos, y su defensa es la adopción de medidas que limiten nuestra capacidad de participar en las decisiones.

Nos imponen leyes cada vez más duras, y con ello disimulan sus debilidades, y nos intentan demostrar que los débiles somos nosotros. El ejemplo más claro de esa estrategia es la denominada ley mordaza, que aunque legisla sobre el individuo, fundamentalmente afecta a los medios de comunicación como altavoz de las opiniones ciudadanas independientes.

Nada ocurre en un año electoral por causalidad. Tenemos grandes profesionales de la comunicación, algunos muy buenos, pero si resultan molestos al poder, este intentará dominarles por dos vías. Una primera, es el cierre de cualquier boca capaz de opinar en contra del poder gobernante. Una segunda, es hacer que los medios difundan los mensajes que formen parte de su estrategia de mantenimiento en el poder. Veamos dos ejemplos.

De la primera hemos tenido ejemplo esta misma semana, y eso que nuestro gobierno  alardea de ser impulsor de unos medios de información libres. Pese a que el programa televisivo 'Las mañanas de Cuatro' había duplicado su audiencia, la empresa propietaria del canal ha comunicado el cese de su presentador Jesús Cintora. La justificación oficial es que Cuatro desea que "los presentadores traten la información de forma objetiva", y al parecer no lo hacía. 

Pero es inevitable pensar rápidamente en presiones desde Moncloa, quizás pesarosa porque en el programa no aparezcan a diario a personajes afines al gobierno. En las redes sociales ya se hablaba de desaparición de los programas de Evole y Wyoming, pero quizás sus programas reporten mayores beneficios a sus respectivas cadenas que este de Cintora. Lo cuestionable entonces es porque permanecen los Inda, Marhuenda, Rojo o Arcadi Espadas, no precisamente opinantes desde la neutralidad, pero que en ningún caso causan pesadumbre en Moncloa.

De la segunda estrategia, hemos visto que en las últimas semanas diarios como ABC, El Mundo o El País, que han dedicado al partido Ciudadanos sus portadas y cabeceras. No es casual que en sus encuestas de encargo muestren subidas espectaculares de intención de voto, o que ensalcen a sus fichajes o a su programa económico. Al partido del gobierno, le beneficia la fragmentación del voto de los desencantados, y provocando el auge de un nuevo partido, y en paralelo retirando micrófonos a Podemos, es posible lograrlo. La estrategia es clara: a izquierda dividida y desencantados fraccionados, PP consolidado.

El gobierno puede afirmar que no tiene nada que ver en estos asuntos,  justificándolo en que al ser medios privados, nadie puede discutir que quien paga manda, y que el gobierno es ajeno a esto. Sin embargo esa neutralidad es difícilmente creíble en un gobierno capaz de nombrar a su antojo a jueces o fiscales, o cesar a quien no le ría sus gracias. Caminamos hacia el pensamiento único, lo que hace cada vez es más cuestionable la calidad de nuestra democracia, y está en cuestión la libertad de expresión.

El problema no son los medios privados, sino que a la obediencia de esos medios a sus propietarios, se añade la censura flagrante en los medios públicos como ocurre con TVE, o con las televisiones autonómicas de cuyo sectarismo informativo, la madrileña y la castellano manchega, son claros ejemplos.  Se comparta o no esta visión de la situación de los medios informativos, pocos dudan que resulta (como poco) alarmante, conocer las trabas encontradas por los profesionales en el ejercicio de su libertad de expresión.

En esta España nuestra, con un año repleto de citas electorales, no parece viable un periodismo veraz, sin la existencia de un canal público con una gestión independiente del gobierno de turno. Y aunque nuestros dirigentes sean el reflejo de los ciudadanos a los que representan, según el proverbio, sigo convencido de que existe vida inteligente además de los sálvame, los grandes hermanos y los supervivientes.


Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo. Franz Grillparzer 

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