martes, 24 de marzo de 2015

De Montoro a Rajoy

No me gusta que se me insulte señor Montoro, debería respetarme como contribuyente que soy, porque nada le da derecho a tomarme el pelo, por muy ministro de Hacienda que usted sea. Afirmar que el PP es lo mismo que Cáritas, porque ambas son entidades sin fines de lucro, es algo que a cualquier militante del PP con un poco de dignidad (y aun, extrañamente, los hay), le debería ser suficiente para exigir su cese, precisamente por dignidad de su formación política.

Siento que me insulta, porque solo puede es un insulto a la inteligencia, pensar que nadie va a darse cuenta de que si un partido y una ONG son la misma entidad, no nos está sobrando desde julio de 2007 la Ley de Financiación de Partidos, Ley Orgánica 8/2007. Insulta y ofende, la impunidad en la que los miembros de su partido parecen creer que flotan, porque eso les lleva a tratarnos como  imbéciles. Si deseaba comparar al PP con alguna organización conocida, la más próxima a sus formas de actuación es la mafia, donde también son católicos practicantes, ponen a la familia por encima de todo lo demás, y se reparten los beneficios mediante sobres entre sus miembros. Comparar al PP con Caritas, es simplemente repugnante.

Me ofende y me insulta, que se crean los amos del cortijo. Siempre pensé que eso solo le ocurría a los alcaldes populares de pequeñas localidades, pero no, también es un sentimiento emanado desde Génova 13. Y es que cuando usted señor Montoro dice sentirse honrado de formar parte de un gobierno que destina veinte millones a las ONG´s, parece afirmar que ese dinero lo saca de los bolsillos de Rajoy y sus ministros. Usted sabe la verdad, y que somos el conjunto de los españoles los que lo hacemos con nuestros impuestos, y no los miembros del gobierno.

También es una ofensa y un insulto, que todo lo relacionado con la Gürtel y su dilatada instrucción, solo sirva para transmitirnos la sensación, de que la justicia se dedica a marear la perdiz cuando se trata de imputados de alto standing. Hasta diría que la justicia actúa como si  temiese dejar claro a todos los ciudadanos, que si un partido (sea el que sea) se financia ilegalmente, lo que procede, en justicia, es encarcelar a toda su plana mayor. En su disculpa veo, que si lo hacen, iba a faltarles cárcel.

Pero de vez en cuando la vida nos da alguna satisfacción, y yo la he tenido estos días con el resultado de las elecciones andaluzas. No porque el más votado haya sido mi partido, que también, sino porque para algunos partidos sus resultados han supuesto una cura de humildad contra la soberbia, sobre todo para el suyo.

Y no crea que solo me ofende usted señor Montoro, también lo hacen los partidos de la oposición, incluido el mío, cuando dudan si poner o no en el juzgado la incompatibilidad manifiesta de usted como cargo público y socio en una consultora que contrataba con la administración. Me ofenden porque de no hacerlo, habrá quien piense con justificación, que existe una connivencia entre todos los miembros de los partidos, aunque sean de distinto signo político. Y eso no es cierto.

Así que ahórrese su extravagancia de comparar al PP con Caritas, su aún más extravagante interpretación de los resultados electorales en Andalucía, o el colmo de su extravagancia rayando el cinismo, de que el auto del juez Ruz no pone en evidencia que su partido se ha financiado ilegalmente.

Porque no es usted quien debe dar explicaciones de todo esto al conjunto de los ciudadanos. Cada uno de estos asuntos es motivo más que suficiente para sacar a don Mariano de su militancia en la no autocritica, y en la pasividad a prueba de terremotos. Aunque usted parece un alumno aventajado en el aprendizaje de esas cualidades populares, he de reconocerle que tan especialista como él, no hay ninguno.

Menos mal que los años, hacen que solo pueda tomarme a broma algunas declaraciones y actitudes de este gobierno, sino lo hiciera, acabaría padeciendo la rabia, cosa a la que rotundamente me niego.

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