martes, 11 de marzo de 2014

De excursión para operarse


¿Por qué existen las listas de espera en sanidad? Quizás lo aclare un artículo publicado en el diario El País, en el que su autor exponía que en los sistemas sanitarios dependientes de las diferentes CCAA, las listas de espera estaban originadas por una escasez de oferta de servicios públicos frente a la demanda, y el acceso de los usuarios requería necesariamente guardar cola. Si son servicios privados, el usuario es cliente, y como poderoso caballero es don dinero, las colas en lista de espera no desaparecen, pero si se reducen.
Estas listas de espera suponen el aspecto asistencial que causa mayor insatisfacción entre los usuarios de los servicios sanitarios públicos o privados, aunque necesariamente sean mayores en los sistemas de salud de acceso libre y universal. La pretendida privatización del SESCAM no es la panacea para solucionar este problema, y tampoco privatizar mejora la calidad asistencial. Baste citar que EEUU tiene el sistema privado, y además de ser el más caro del mundo, no solo tiene los peores indicadores sanitarios entre los países ricos (entre otros el de  mortalidad infantil), sino que allí también existen las listas de espera.
Por esto, si las listas de espera son inherentes a los sistemas sanitarios, resulta incomprensible que en Castilla La Mancha no se hayan publicado esas listas durante un periodo de tres trimestres, con independencia de que el número de pacientes en espera se haya incrementado, porque este no puede verse como un fenómeno extraño. Ocultar los datos, solo ha creado dudas sobre la trasparencia de gestión en un sistema público, y hace sospechar hasta al mejor pensado, que si se ocultan es que ha existido un incremento en esas listas.
 
Desde 2011, el gobierno regional no ha dado datos sobre cuántos pacientes esperan una intervención quirúrgica o una prueba diagnóstica, y que se haya puesto en marcha un «plan de choque» dotado con 15 millones de euros, viene a confirmar que la gestión de este problema hasta ahora, no ha sido ni buena ni la más adecuada.
 
Lo novedoso de este plan es que los pacientes se derivan fuera de la Comunidad Autónoma, especialmente a hospitales de la Comunidad de Madrid. Los pacientes se van de excursión a operarse, y esa es la sensación que tienen muchos pacientes castellano manchegos. Tras una llamada telefónica y unas pruebas pre intervención, una madrugada sales de excursión en transporte colectivo hacia Madrid, y en veinticuatro horas has sido borrado de las listas de espera quirúrgica regionales. No importa si el viaje es incómodo, o el regreso penoso con una herida reciente. Hay uno menos en las listas de espera de Echaniz, y eso es lo que cuenta. Según dice un operado en Madrid por este sistema, “ya no somos pacientes, ahora somos números”.
 
Pocos entendemos en Albacete (o al menos admitirán que resulta llamativo) que con quirófanos a medio funcionamiento en la capital, y tres hospitales comarcales, los pacientes no se atiendan con los recursos provinciales, y de madrugada se vayan de excursión a Madrid. Se entendería si este sistema reportará al paciente beneficios asistenciales, pero nadie lo acredita, y tampoco parece que exista una disminución de costes al sistema regional, puesto que tampoco  esto aparece acreditado. 
 
Surge entonces la duda de si ese Plan de choque es la mejor solución para reducir las ocultas listas de espera, antes de hacerlas públicas, o solo va a servir para incrementar el oscurantismo de la gestión de Echaniz, al no explicar en este plan otros aspectos que deberían ser clarificados, y que ponen en cuestión la necesidad de los traslados de pacientes fuera de su área sanitaria.
No puede obviarse que a las molestias de desplazamientos y riesgo de accidentes en el traslado por carretera, o a las dudas sobre si la atención sanitaria durante ese traslado es la adecuada, hay que unir aspectos de la gestión de este sistema, como los siguientes: no disponer de informes que acrediten que en el área sanitaria a la que pertenece el paciente, no existen recursos suficientes y competentes para realizar esa intervención sin necesidad de tener que desplazarle; tampoco está acreditado que parte de los Servicios y Especialidades implicados, no se hayan planteado planes de actuación para asumir ese trabajo; no se ha hecho público el tipo de concurso  mediante el que se ha adjudicado este servicio a las clínicas madrileñas; se desconoce cómo se han seleccionado las ofertas recibidas y con qué criterios se han seleccionado las hoy adjudicatarias. No se dispone de un estudio aproximado de los costes que cada desplazamiento supone, exponiendo solo la cuantía del montante total concertado.
Eso en lo referente a la gestión del plan, porque sobre la calidad asistencial del mismo, tampoco se conocen que parámetros de calidad se han exigido; que coberturas de seguridad tiene los pacientes y de qué tipo son esas coberturas; quien es el responsable del control y seguimiento de este plan; etc.
Hubiese bastado para disipar las dudas, con que el Consejero informase del porqué del Plan en Madrid, del coste por cada proceso, o que se hubiese aportado un estudio comparativo de costes entre el plan de intervenciones fuera y el mismo plan realizado en  nuestros hospitales, pero no se ha hecho. Algo debe de temerse si no se facilita exhaustivamente toda esta información.
Como decía al principio, las listas de espera siempre existen en los sistemas sanitarios públicos como el nuestro, y solo se disminuyen gestionando adecuadamente los recursos. Poner en marcha este plan solo puede obedecer a dos planteamientos: o bien el plan es más barato realizado fuera de la región, lo que indicaría que aquí gestionamos mal nuestro sistema sanitario regional; o si es más caro fuera, además de una mala gestión al aplicar el plan, haría sospechar que con el plan alguien se está enriqueciendo con nuestras enfermedades.
No existen las verdades absolutas, y un sistema público de salud no lleva inherente la mala gestión. La mala gestión solo es inherente a los malos gestores, y es igual que  los sistemas sean públicos o que sean privados. Explicar todas las dudas expuestas, sería un ejercicio de responsabilidad exigible.

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