sábado, 12 de octubre de 2013

Al menos, que lo devuelvan


Cuánta razón (sin que sirva de precedente) tenía Rajoy al decir que "algunas cosillas" de los papeles de Bárcenas eran ciertas. Un ejemplo de esas verdades es la existencia de una comisión de 200.000 euros por una contrata entregada por una empresa para la campaña electoral de 2007 en Castilla La Mancha.

Cospedal dice que ese dinero es una aportación del PP a la campaña electoral de Castilla la Mancha, y lógicamente la pregunta es ¿Cómo no aparece ese apunte en la contabilidad oficial del PP? Ahora deberán explicárselo al juez que acaba de imputa a los responsables populares de esa operación y al presidente de la empresa donante. Por mucho perfume caro que se ponga la dirigente del PP castellano manchego, es difícil no apreciar que algo huele a podrido.

Pero está claro que pase lo que pase, el PP y su secretaria general, seguirán negando las evidencias, y sobre todo esperarán a que pase el tiempo, y así lograr que prescriban los posibles delitos. Y mientras, de forma increíble, el juez no acelera los trámites, y la calle se calla. Aunque hay que reconocer que eso cada vez sorprende menos en un país que parece haber olvidado que cada pueblo acaba teniendo solo lo que se merece.

La técnica del PP es doble. No solo haciendo desaparecer las noticias de su corrupción de los medios de comunicación, sino también con su tradicional ventilador con los ERE, que aunque es innegable que ese es también un escándalo injustificable en una democracia, eso no hace que el caso Bárcenas, o ahora este nuevo caso Cospedal, pasen a ser cosas menores. Puede que hasta prescriban, pero no por ello dejaran de ser delitos.

Hace unos días aparecía la noticia de unos ingresos escandalosos y de difícil justificación sin que hubiese alguna mano influyente para que pudiera acceder a ellos, respecto al marido de Cospedal. Por eso mucha gente se pregunta qué es lo que hace falta para que ella o su marido aparezcan como imputados, por eso o por ocultación o destrucción de pruebas, o por mentir, o cualquier otra de las muchas irregularidades que rodean su gestión en el PP o los negocios maritales. Si eso le fuese achacable a cualquier españolito, hace tiempo que andaría con sus huesos en la cárcel.

Lo peor para la democracia es que la mayoría de ciudadanos empezamos a estar convencidos de que se irán de rositas la mayoría de corruptos de este país. Ahora que tanta gente lo está pasando muy mal, es un insulto ver como sonríe gente sin decoro, y cuyo único dios es el dinero, por muchas misas y comuniones que realicen. Son los discípulos aventajados de aquella doctrina fraguista resumida en “la calle es mía”, y que están convencidos de que las instituciones en las que los hemos colocado son sus cortijos particulares.

No sé el final de esta película, si acabaran imputados, en la cárcel, o fugados a países sin convenio de extradición. Pero lo que más hiere es ver que se lo lleven mientras tres millones de hogares españoles están bajo el umbral de la pobreza. Que paguen los culpables, sean del partido que sean y no se busquen justificaciones a lo propio con los problemas de los demás.

Si no se hace esto, nuestra democracia estará herida de muerte. Al menos sería importante conseguir una cosa: QUE LO DEVUELVAN.

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